Se la trago la tierra. Aparición de mujeres desaparecidas como NN.

Cada vez cobra más visibilidad un fenómeno aun no registrado sistemáticamente, que adolescentes y mujeres desaparecidas aparecen como NN enterradas en cementerios.

Lo que nos debiera ocupar es establecer los criterios que nos permitan distinguir de entre un cumulo de NN los NN victimas de trata de personas, para empezar, con fines de explotación sexual. Ya aquí tenemos un primer recorte. ¿Qué dicen las estadísticas de estas víctimas? “…cuando el foco es puesto en la trata con fines de explotación sexual un 98% de las víctimas son mujeres y niñas mientras que los varones representan un 2%” (APRAMP 2011). A partir del informe “Desaparicion en Democracia” (Protex-ACCT 2014) se pudo establecer que en Argentina se encuentran más de xxx niñas, adolescentes, mujeres desaparecidas. Entonces un primer criterio es que las victimas de trata con fines de explotación sexual son primariamente niñas y mujeres por lo que los registros a relevar son los de NN femeninos en morgues, cementerios, policias.

— ¿que sabemos del hallazgo de las víctimas mortales de la trata con fines de explotación sexual? ¿Cuáles son los casos que conocemos al momento a través del relevamiento de causas? No se detallarás los nombres para resguardar la identidad de las víctimas.

  1. Mujer de aproximados 26 años que recibe un disparo en la cara por parte de su explotador en Olavarria, es trasladada a un hospital, muere, y es enterrada como NN en cementerio de Zona Sur del Gran Buenos Aires. Perfil: NN femenino, 23-29 años, causa de muerte por proyectil de arma de fuego, Inhumada en cementerio.
  1. El cuerpo fue encontrado a la vera del acceso principal a Gardey caratula: homicidio 1 NN femenino (embarazada); características: mujer, 25-40 años, 160 cm, pelo castaño oscuro largo, delgada, uñas largas redondeadas y pintadas de blanco, piel trigueña. Ropa: jeans azul talle 38 marca Drakkar, pullover tejido a rayas colores turquesa, amarillo, verde y azul. 1 pañuelo azul y blanco, medias blancas de algodón tipo toalla, cospiño blanco (con manchas hemáticas), tanga color blanca, buzo de algodón color gris con inscripción (con manchas hemáticas). Dice que el día 09/06/03 el vasco realiza disparos desde un auto Chevy  frente al local Sol Tropical en Vela  (localidad de Tandil, a 50 km de la cabecera). Este local se encuentra cercano al paseo turístico “la Movediza”. Perfil: NN femenino, 25-40 años, causa de muerte por proyectil de arma de fuego, embarazada, aparece en vía pública (ruta), inhumada en cementerio.
  1. Las casitas. Santa Cruz. Mujer joven asesinada por una golpiza recibida. Posteriormente, su cuerpo es desmembrado. La joven había viajado de un punto a otro del país para trabajar ejerciendo la prostitución. Perfil: NN femenino, entre 18 y 24 años, muerte por contusiones, su cuerpo aparece en vía pública.
  1. La Boca. Red de explotación de menores en la zona de la Boca. Una de las victimas relata: “…. en una oportunidad la llevan un galpón (en la boca) donde había varias chicas. Dos nenas de 10 años intentan escaparse, el tratante sale a buscarlas pero sólo trae a una de ellas. La golpearon hasta matarla. Perfil: NN femenino, 8-12 años, causa de muerte contusión, inhumada en el mismo lugar de explotación.
  1. Fernández Oro. Rio Negro. Joven de 16 años desaparece y es hallada seis meses muerta en un canal. Perfil: NN femenino, 13-19 años, causa de muerte indeterminada, arrojada a un canal.
  1. Santa Rosa. La Pampa. Mujer joven de 26 años desaparece. Su pareja la obligaba a prostituirse la mata a golpes. Se hicieron rastrillajes en su casa y en cabarets, sin embargo, el cuerpo nunca apareció. Perfil: NN femenino, 23-29 años, causa de muerte traumática, lugar de inhumación indeterminado.

—  Datos de obtenidos por noticias periodísticas que hablan de NN femeninos que ejercían la prostitución. Datos que no son tan seguros pero quizá, en principio, nos puedan ayudar.

  1. Mar del Plata. Caso “el loco de la ruta”. Banda de policías que matan a mujeres que ejercían la prostitución en Mar del Plata. Se le atribuyen al menos 5 asesinatos y 7 desapariciones, las victimas que eran secuestradas en el Barrio de la Perla, llevadas a la autopista, estranguladas, mutiladas y en ocasiones degolladas. La primera víctima era la artesana uruguaya Adriana Jaqueline Fernández (28), después hubo cinco crímenes de prostitutas: María Esther Amaro (35), quien en la espalda tenía la palabra puta escrita con un cuchillo; Viviana Spíndola (26); Mariela Giménez (27); María del Carmen Leguizamón (25) y Analía Fuschini. Algunas de ellas fueron descuartizadas. Además, hay 7 mujeres desaparecidas, entre ellas, se investiga la desaparición de Ana María Nores, en julio de 1997; de Silvana Caraballo, en octubre del mismo año, y de Verónica Chávez, en enero de 1998. Otras víctimas atribuidas a este asesino fueron Marlene Denise Michensi (16), cuyo cadáver fue hallado el 12 de septiembre de 2000 a un costado de la ruta interbalnearia 11; Débora San Martín (16), que apareció muerta tres días después al sur de Parque Camet; Mariana Vázquez (23), asesinada el 22 de noviembre en su casa de Alto Camet; Ana Claudia Renovell; y de Liliana Hatrich (25), estrangulada en octubre de ese año en la cama de su departamento ubicado cerca de los tribunales marplatenses (http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-28847-2003-12-03.html). Perfil: NN femeninos, 16-37 años, causa de muerte x estrangulamiento, cuerpos hallados en vía pública (al costado de ruta).
  1. Joven de entre 25 y 30 años que es hallada en una zanja prácticamente desnuda. Fue identificada como María Belén Lujan Delgadillo, paraguaya que ejercía la prostitución en dicha provincia. Muere por varias puñaladas (http://xn--lamaanaonline-lkb.com.ar/v2/?s=3&id=24220). Perfil: NN femenino, 25-30 años, causa de muerte por arma blanca, cuerpo hallado en vía pública (zanjón).
  1. Vicente Lopez. El cadáver de una chica que había sido encontrado hace 2 meses en Vicente López era de una meretriz de 32 años. Las pesquisas detallaron que la víctima fue abusada, asesinada a golpes y, totalmente desnuda, introducida en el elemento de náilon. Apareció embolsado a orillas de un arroyo en Vicente López. Identificada como Verónica Celeste Fernández (32), cuya desaparición, incluso, fue denunciada en los primeros días de diciembre, luego del hallazgo de su cadáver. Perfil: NN femenino, 29-35 años, causa de muerte por contusiones, cuerpo hallado en vía pública (orilla de un arroyo).
  1. Olavarría. Asesinan a una mujer dominicana que ejercía la prostitución hacia solo pocos días en dicha localidad. La muerte se produce por los golpes recibidos en el cráneo con un bloque de cemento. Identificada como Mariel Mora de 31 años. En el lugar que fue hallado el cuerpo habían años atrás encontrado muerte a una chica travesti de 17 años. (http://tiempo.infonews.com/notas/matan-y-queman-una-prostituta-olavarria). Perfil: NN femenino, 28-34 años, causa de muerte por contusiones, cuerpo hallado en vía pública (obra en construcción).

De estos casos relevados se deriva que un posible perfil de las víctimas de trata con fines de explotacion sexual es: NN femeninos, rango etario: 10 a 34 años, causa de muerte traumática (proyectil de arma de fuego, asfixia, golpes), cuerpos principalmente hallados en vía pública de manera individual. Necesitamos relevar sistemáticamente los registros NN existentes en el país para conocer mas cabalmente cual es el perfil NN de las victimas de trata. Trabajo que durante 2015, ACCT ha comenzado a realizar.

En resumen y aun aceptando que se trata de una aproximación muy inicial, vemos que a los problemas de disposición de cuerpos que padecieron muchos núcleos represivos durante el fenómenos agudo de la represión ilegal (años 1974/1983) siguió el síntoma de aparición de cuerpos no identificados. La diferencia entre ese fenómeno agudo es que la trata es mucho más regular (y cuantitativamente inferior). En cualquier caso, las víctimas de trata también podrían engrosar el contingente de aparecidas no identificadas, algunas con causas de muerte evidentemente violentas, otras dudosas.

Llevar adelante una rutina eficiente de comparación de los datos comparables de dichas apariciones no resueltas (ADN, huellas) con las de los desaparecidos recientes cuya denuncia llegara a alguna dependencia estatal evidentemente deberá llevar a cierto número de comparaciones exitosas. Esa base será la que permita diferenciar los casos y, eventualmente, establecer parámetros que permitan atacar el fenómeno de trata con mayor intensidad y conocimiento.

Trata de personas, zona gris

El conocido activista de derechos humanos Didier Fassin, ex director de los médicos sin fronteras, recientemente dio una  charla pidiendo una visión más compleja de la moralidad en situaciones de necesidad humanitaria. Fassin exhortó a los activistas y académicos a meterse en los territorios morales que no están claramente definidos y donde existe una “zona gris moral”[1].

Estas “zonas grises morales” desafían nuestro sentido común de la “distinción entre el lado bueno y el lado malo de nuestro mundo moral”[2]. Ellas nos obligan a pensar por fuera de los binarios simples, rechazando nuestra propensión a ver las cosas en blanco y negro, obligándonos a enfrentar áreas de complejidad ética. Meterse en esas “zonas grises” es difícil e incómodo.

Qué significa esa llamada para pensar  la trata de personas con fines de explotación sexual? Después de todo, el sentido común dicta que la trata de personas es evidentemente y obviamente mala. En principio, parece que hay poca área gris.

Sin embargo, cuando observamos de cerca las vivencias de la trata de personas, nos encontramos con muchas zonas grises morales y complejidades éticas. Por ejemplo, parece sencillo definir quién es una víctima de trata y quien el tratante pero  incluso esta sencilla categorización puede ser complicada. Las mujeres reclutadas por las redes de trata de personas pueden convertirse ellas mismas en tratantes[3]. Es decir, las mujeres que han sido víctimas de la trata de personas pueden victimizar a otras mujeres.

No sabemos cuántas mujeres que perpetran la trata de personas han sido ellas mismas víctimas, pero sabemos que hay muchas mujeres que participan en las redes. La Organización Internacional para las Migraciones estima que más del 40% de los reclutadores para trata con fines de explotación sexual son mujeres (Por ejemplo, en el caso Marita Verón de los trece acusados de trata de personas, seis eran mujeres).

Cuando las víctimas de la trata se convierten en las explotadoras de otras mujeres, que se puede decir de que sea víctima o perpetrador? La simple designación de víctima y agresor se vuelve más compleja.

O consideremos los programas de rehabilitación para rescatar a las víctimas de la trata de personas. Estos programas brindan alimentos, vivienda y capacitación laboral. Cuentan con personal, principalmente mujeres de clase media, con formación profesional en psicología, trabajo social y de derecho. Sin embargo, en las economías precarias, aún con las mejores intenciones y gran esfuerzo, estos programas frecuentemente no pueden asegurar empleo con salarios dignos para las víctimas de este delito.

Cuando los programas de rehabilitación no aseguran empleos dignos para las víctimas, pero emplean a mujeres de clase media introduciéndolas en una economía estable—Quién puede decir que ha sido salvado? Aun las sencillas categorías de rescatador y rescatada se revelan como complicadas.

En un examen cuidadoso de la trata de personas, el  “sentido común” se descompone rápidamente. La filósofa Elizabeth Povinelli sostiene que es difícil de comprender las experiencias que desafían a nuestras categorías familiares de la moralidad. Tales experiencias son “resistentes a las cuentas típicas de la causalidad, la subjetividad y de la vida de decisiones”[4].

En esta “zona gris”, donde los binarios como víctima / agresor y rescatada / rescatador han  fracasado, es un desafío darle sentido a las complejidades de la trata de personas. Cuando nos enfrentamos a la “zona gris” de la trata de personas, estamos obligados a pensar seriamente.

Podemos hacer frente a este reto, y debemos. Por mostrarnos a la altura de este reto, podemos comprender mejor la trata de personas. La trata de personas es políticamente compleja y a veces moralmente ambigua. Se  entiende mejor cuando la pensamos incorporada dentro las estructuras económicas más grandes de las prácticas laborales, las desigualdades de género y las políticas de inmigración.

Se contextualiza dentro de particulares historias políticas y sociales y las experiencias personales vividas. Tiene fronteras porosas que se filtran a otras áreas de la vida: el trabajo, el sexo, la familia, la clase, la imaginación, el deseo.

Al aceptar la invitación a meterse en las incómodas y exigentes “zonas grises”, nuestra comprensión de la trata de personas se profundiza y se convierte en una herramienta más sutil y poderosa contra la explotación.

Notas:

[1]Roger Allan Moore Lecture February 3, 2012, Department of Global Health & Social Medicine, Harvard Medical School.

[2]“On Resentment and Ressentiment: The Politics and Ethics of Moral Emotions” Didier Fassin, Current Anthropology, Vol. 54, No. 3 (June 2013) p. 249

[3]United Nation Office On Drug and Crime, Report on Human Trafficking2009

[4]Economies of Abandonment: Social Belonging and Endurance in Late Liberalism,Elizabeth PovinelliDuke University Press 2011: 153

¡Basta de femicidios! Ni una menos

La golpearon y la enterraron cuando aún presentaba signos vitales. La apuñaló en un bar y luego intentó quitarse la vida. La prendió fuego.

En la habitación de la casa, en el patio, en la vereda o en un bar. En cualquier lugar, a cualquier hora. Hace 5 años fueron Wanda y Fátima. Dos años antes había sido Adriana. Hace pocos días Chiara.

Otra vez, otro caso… El efecto narcotizante se entremezcla con la impotencia. Una convocatoria se propone alzar la voz  y dejar en claro que no se permitirá “ni una menos”. Así el 3 de junio a las 17 muchas y muchos pondrán su cuerpo en el Congreso para reclamar por la implementación de la ley 26.485 y para gritar: ¡Basta de femicidios!

Hace ya 6 años se sancionó se sancionó la ley 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que se desarrollen sus relaciones interpersonales, que fue reglamentada en julio de 2010 bajo el decreto 1011.

Un año después se sancionó la Ley 26791 que modificó el artículo 80 del Código Penal y que dispuso un agravamiento de las penas por violencia machista.

Por esas causas, entre otras, existe el consenso en nuestro país sobre la utilización del término femicidio, a diferencia de otros estados como el mexicano en el que la palabra feminicidio incorpora “la impunidad y la inacción del Estado para evitar y castigar los asesinatos masivos de mujeres por razones de género” (Santoro y Chaher; 2006:146).

Ahora bien, ¿qué hay sobre la implementación de dicha normativa?

La Ley 26.485 establece que el Consejo Nacional de las Mujeres deberá promover las políticas públicas necesarias para que las disposiciones de esta normativa puedan hacerse efectivas.

Que el presupuesto de dicho organismo haya sido el año pasado 33% menor comparado con lo asignado en 2013 y que signifique además el 0,0018% del presupuesto total puede brindarnos algunas pistas sobre lo que la violencia hacia las mujeres representa entre las prioridades políticas.

En el artículo 12 de la Ley 26.485 se menciona la creación del Observatorio de la Violencia contra las Mujeres, una de cuyas funciones es el monitoreo y la sistematización de la información sobre violencia contra las mujeres. Hoy todavía se utiliza como fuente de estadísticas sobre femicidios la proporcionada por los informes que elabora el Observatorio de Femicidios en Argentina Adriana Marisel Zambrano, de la Asociación Civil La Casa del Encuentro. Se trata de un registro que releva los femicidios en base a las publicaciones en medios gráficos del país.

Otras cuestiones tales como la que se menciona en el artículo 10 sobre una de las responsabilidades del Estado Nacional que implica garantizar el patrocinio jurídico y la asistencia gratuita, o la elaboración del Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres como una de las facultades del CNM están lejos aún de ser una realidad en nuestro país, 6 años después de la sanción de dicha ley.

¿Que no se avance quiere decir que se retrocede? ¿Los derechos de quiénes están garantizados si la normativa no se lleva a la práctica, si no tiene efectos positivos sobre la vida cotidiana de las mujeres?

¿Qué grado o nivel de responsabilidad tiene el Estado sobre las 277 mujeres que fueron asesinadas en 2014, sobre las más de 20 asesinadas este año? ¿Habrá que repensar la diferencia entre femicidio y feminicidio en Argentina?

Con la convicción de que el Estado garantizará los derechos de las mujeres y pondrá a disposición los recursos necesarios para que la ley 26.485 pueda hacerse efectiva, el 3 de junio a las 17 hs. el Congreso será testigo de la convocatoria: ¡Ni una menos!

 

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Sigamos aprendiendo: ¿Qué es el maltrato a las mujeres?

Hacia el final de las charlas que damos en las escuelas sobre la trata de personas, les pedimos a los chicos que piensen preguntas sobre lo que se habló. Estas preguntas las escriben de manera anónima en papeles que recogemos y vamos leyendo a la vez que contestamos. A su vez, nos permiten reinterpretar nuestras charlas y capacitaciones sobre la base de los temas que van surgiendo. Las próximas entradas tendrán por objeto reproducir y extender algunas de esas respuestas, que versarán sobre drogas, violencia, abuso y aspectos propios del delito de trata de personas.

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¿Qué es el maltrato a las mujeres?

Existen muchas formas de maltrato que no se aplican necesariamente sólo a las mujeres, sino que también se aplican sobre niños, ancianos, personas con diversidad funcional o cualquier otro grupo vulnerable. Muchas veces las diferentes formas de maltrato se aplican más frecuentemente en personas que comportan más de una de estas características, por ejemplo, mujeres con discapacidad.

A su vez, cuando hablamos del maltrato a las mujeres, muchas veces nos referimos a los maltratos que sufren las mujeres en virtud del rol que se les brinda en sociedades con un fuerte componente machista (como ocurre con muchos de los países de Latinoamérica).

Es importante mencionar que en Argentina existe la LEY DE PROTECCION INTEGRAL PARA PREVENIR, SANCIONAR Y ERRADICAR LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN LOS AMBITOS EN QUE DESARROLLEN SUS RELACIONES INTERPERSONALES N° 26.485, donde se especifican tanto diferentes tipos de violencia como las modalidades que usualmente adquieren, diferenciada por los ámbitos en los que se produce, como puede ser el ámbito doméstico, institucional, laboral, obstétrico o mediático.

Así es como, entre los tipos de violencia, ya que frecuentemente las mujeres son relegadas al espacio de la casa y a los cuidados domésticos, sin perjuicio de que puedan verse en la necesidad o en obligación de tener que trabajar fuera de su hogar, es que se ejerce sobre ellas violencia económica: el dinero que pueden manejar es únicamente el que deben destinar a los gastos domésticos (alimentación, productos de limpieza, ropa para los niños, útiles escolares) incluso en los casos en que ese dinero haya provenido de sus haberes personales por el trabajo realizado fuera de la casa.

Otra forma de maltrato común es el que, abusando de la mayor fuerza física que, en muchos casos, poseen los hombres en relación con las mujeres, se traduce en golpizas u otras formas de violencia física. Esta forma de violencia se ve muy generalmente acompañada con violencia psicológica, que se reflejan en gritos, insultos, indiferencia frente a la opinión de las mujeres, etcétera. Como puede apreciarse, esta forma de violencia no es de sufrimiento exclusivo por parte de las mujeres, sino que también puede alcanzar a los niños, ancianos u otras personas del entorno de esa mujer.

También es frecuente la violencia que recurre a la intimidación en el espacio público o privado en torno a su sexualidad. Esta forma de violencia también se abusa de esta predominancia de la fuerza física y se inscribe en una serie de dinámicas de aprendizaje de la conducta sexual basadas en diferenciación de género, según el cual los varones deberían ser los “activos” en la búsqueda de pareja mientras que a las mujeres les correspondería un rol “pasivo”.

Las mencionadas junto con otras formas de violencia hacia las mujeres tienen por objetivos consolidar a este grupo en un rol subalterno, consolidando lo que se comúnmente se denomina “opresión” respecto de los varones, por el sólo hecho de ser mujeres, y pueden verse yuxtapuesta con otras formas de opresión, como puede ser la clase económica, cuestiones étnicas u otras.

La forma más extrema de violencia hacia la mujer es el femicidio, hecho en el cual un hombre mata a una mujer que ha sido o es actualmente su pareja por celos, por haberse roto la relación afectiva, por haber iniciado la víctima una nueva relación con otra persona, o motivado por cualquiera de las otras formas de violencia que hemos mencionado en los párrafos anteriores.

Asimismo, últimamente se han registrado casos en los que los hombres matan a los hijos comunes de la pareja o hijos biológicos de la mujer, intentando causar un sufrimiento adicional al de la pérdida de seres queridos al acentuar también el rol materno que históricamente se ha asignado a las mujeres en Occidente.

Es importante mencionar que estas formas de violencia no se ejercen en un único ámbito, como pudo considerarse al doméstico durante muchos años, sino que se replican en todos aquellos donde las mujeres interactúan socialmente. Por eso la mencionada ley prevé una clasificación de violencia según su modalidad, entre la que encontramos, entre otras:

  • Violencia doméstica, que es la ejercida por un integrante del grupo familiar, independientemente del espacio físico donde esta violencia se manifieste.
  • Violencia institucional, que es la realizada por funcionarios, profesionales y personal pertenecientes a cualquier órgano, ente o institución pública, incluyendo partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales, deportivas o de la sociedad civil.
  • Violencia laboral, cuando se discrimina a las mujeres en los ámbitos de trabajo o se obstaculiza su acceso al empleo, ascensos, estabilidad o permanencia en el mismo.
  • Violencia mediática: aquella publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipados a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la explotación de mujeres o sus imágenes, o atente contra la dignidad de las mujeres.