La memoria de Álvaro

Antes que nada, pido disculpas por el registro tipo “diario íntimo”. No me gusta escribir así, no al menos para publicarlo, pero creo que hoy es el que mejor se adapta a lo que quiero decir. Es que hoy nos tocó realizar como ONG nuestra primera exhumación, la exhumación de Álvaro. Y para mí, que no soy antropólogo forense ni tengo nada que ver con los ámbitos en los que la muerte o, mejor dicho, los cuerpos de las personas muertas, sea algo cotidiano, no fueron pocas las inquietudes que me había ido generando el enfrentarme a esta situación. De ahí, entonces, que escriba ahora así, ya un poco como descarga, para poder cerrar el día.

Álvaro no murió, a los ojos de nuestro Estado, como Álvaro. Murió como N.N. Su autopsia y su entierro los ha transcurrido como tal porque no existen todavía mecanismos suficientemente idóneos que permitan a nuestro país, sobre la base de un cuerpo, establecer una identidad. Incluso cuando, por regla general, existen los medios adecuados si se quisiera hacerlo. Su tumba fue, durante siete años, la de alguien cuyos recuerdos, cuya historia y cuya familia habían finalizado abruptamente para ser destinadas al olvido. Devolverle a Álvaro lo último que había perdido, una memoria, lo único que puede llevarse alguien al otro lado de la muerte, no fue sencillo. Un trabajo de tres años, que ha implicado al equipo actual de ACCT, pero también gente que ha sumado horas de su vida pero que ha tenido que dejar la organización, gente que simplemente se ha acercado a dar una mano y gente que ha colaborado por su condición de funcionario público ha permitido, finalmente esta primera identificación.

“Aunque en realidad no sea una, sino la primera, tres años de trabajo para una primera identificación es más bien poco…” pensaba hoy a la mañana, mientras me preparaba para salir. Recordando de a partes el trabajo realizado y con la sensación de estar en el punto donde termina un ciclo y comienza otro, llegué a Chacarita sin saber que iba a encontrarme con la madre de Álvaro, quien esperó paciente que algunos detalles burocráticos nos dejaran finalmente comenzar. Mentiría si dijera que hice mucho: no estoy capacitado y era más productivo dejar trabajar a mis compañeras. Me dediqué a retratar el momento con la cámara que había llevado Silvia y así descubrí las lágrimas cayendo sobre la cara de la mamá de Álvaro, el único lugar donde el sentido transcendental de ese momento se transformaba en verdadera emoción. Para algunos era trabajo, para otros (como yo) experiencia; pero para la madre de Álvaro era el cierre de una historia dolorosa, de ausencia mezclada con esperanzas, de certeza mezclada con desazón: Alguien lloraba frente a una tumba frente a la cual durante siete años no había llorado nadie.

Por eso, cuando volvía a casa, pensaba que como seres pequeños que somos, no siempre nuestras historias van a tener el mejor final posible. Pero hay veces que pueden tener uno un poco mejor: A partir de hoy, Álvaro descansará junto a su memoria.

Buenos Aires, 03 de marzo de 2016.-

 

 

Trata de Personas: el largo camino a una definición internacional

Es importante diferenciar “prostitución/trabajo sexual” y “trata de personas con fines de explotación sexual”. Lo primero, si bien está sujeto a los debates que ya hemos visto, y aunque pueda considerarse que está condicionado en mayor o menor medida por el entorno cultural o económico, no cuestiona que en algún punto pueda existir cierto consentimiento de la persona, al menos en sus niveles más concretos, para involucrarse en dichas actividades, así como la posibilidad de desvincularse de ellas. En cambio, la trata de personas con fines de explotación sexual atenta directamente contra esa libertad, y por tanto atenta también directamente contra la dignidad de las víctimas de estos crímenes. En ese sentido, todo el espectro del debate resumido en el capítulo anterior acuerda en condenar esta última actividad criminal y en la necesidad de brindar todo tipo de asistencia las personas, en su inmensa mayoría mujeres, que hayan sido víctimas de esta forma de abuso y de perseguir penalmente a sus responsables de ella y a aquellos que puedan brindarles soporte, como particulares o desde el aparato estatal. En esta misma tarea se inserta ACCT.

A pesar de que suele leerse que la trata de personas es “la esclavitud del siglo XXI”, no hay nada más lejos de la realidad que dicha frase. Lamentablemente, tráfico de esclavos con fines laborales y sexuales se han registrado en todas las épocas, sólo que hasta el siglo XIX dicha actividad, en parte, era considerada legal en lo que refería a las mujeres africanas o indígenas. En cambio, cuando a fines del siglo XIX y principios del XX, se detectó que dicho tráfico se había extendido a las mujeres europeas o americanas a fin de ser prostituidas o vendidas como esposas en los países árabes o asiáticos, el fenómeno comenzó a ser llamado como “Trata de blancas”. Fue en ese momento en que comenzó a relacionarse ese tráfico a secuestros, engaños u otras formas de coacción con el fin de explotar sexualmente a las víctimas.

Las posiciones abolicionistas de principios de siglo XX monopolizaron el debate sobre la trata, logrando a partir de 1904 una serie de documentos de importancia creciente hasta que en 1949 la ONU firmó el “Convenio para la represión de la trata de personas y la explotación de la prostitución ajena”, ratificado por nuestro país en 1957 y vigente desde febrero de 1958.

Luego de muchos años de silencio sobre el tema, a fines de los años 80 vuelve a debate como consecuencia del incremento de la migración de la década del 70, que complejizó superlativamente las dinámicas migratorias alrededor del mundo. A partir de aquí comenzó a denominárselo “tráfico de personas”, traducción literal de “trafficking-in-persons”, como comenzaba a aparecer en la literatura de habla inglesa que se introdujo paulatinamente en Latinoamérica (EZETA, 2006).

Este aumento en el número de casos, así como su expansión hacia regiones que hasta entonces no parecían tan afectadas, en parte respondió a factores como una mayor facilidad en las comunicaciones globales y en el acceso a la información. Pero también deben tenerse en cuenta las profundas dificultades económicas que enfrentaron muchos países -especialmente aquellos en desarrollo y las economías en transición- y su consiguiente inestabilidad socioeconómica, que produjo circunstancias de “expulsión” como desempleo o subempleo, falta de oportunidades educativas y desarrollo social, y un muy limitado acceso a servicios de salud y educación.

Como consecuencia de este mismo proceso, se fueron creando obstáculos cada vez mayores a la migración regular, y esta situación aunada a cuestiones como la creciente demanda de mano de obra de bajo costo en los países de destino, vacíos legales en la mayoría de los Estados y falta de una visión integral para combatirla, han hecho de la trata de personas uno de los tres negocios más rentables del crimen organizado después del narcotráfico y la venta ilegal de armas.

Finalmente, en diciembre del año 2000, se firmó la Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Transnacional y sus dos Protocolos Complementarios, uno contra la Trata de Personas, en especial Mujeres y Niños, y un segundo contra el Tráfico Ilícito de Migrantes por Tierra, Mar y Aire. La Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Transnacional entró en vigor en septiembre de 2003 y tiene dos funciones principales: la primera, fortalecer una respuesta internacional coordinada, eliminando en lo posible las diferencias que presentan los diferentes sistemas de legislación nacional; la segunda, desarrollar un grupo de estándares para que las legislaciones domésticas puedan combatir efectivamente al crimen organizado. Con este objetivo, los Estados signatarios se han comprometido específicamente con las siguientes seis acciones:

  1. Penalizar la participación en grupos de crimen organizado, incluyendo corrupción, lavado de dinero y obstrucción de la justicia.
  2. Combatir el lavado de dinero.
  3. Agilizar y ampliar el alcance de la extradición.
  4. Proteger a los testigos que declaren contra el crimen organizado.
  5. Estrechar la cooperación para buscar y procesar a sospechosos.
  6. Fomentar la prevención del crimen organizado en el campo nacional e internacional.

El Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños, entró en vigor el 25 de diciembre de 2003. Por primera vez un instrumento internacional define la trata e insta a los Estados a crear mecanismos para su prevención, legislar internamente para combatirla y capacitar a sus funcionarios para aplicar dicha legislación.

Nueva herramienta para adolescentes: ¿En caso de maltrato qué podemos hacer?

Hacia el final de las charlas que damos en las escuelas sobre trata de personas, les pedimos a los chicos que piensen preguntas sobre lo que se habló. Estas preguntas las escriben de manera anónima en papeles que recogemos y vamos leyendo a la vez que contestamos. A su vez, nos permiten reinterpretar nuestras charlas y capacitaciones sobre la base de los temas que van surgiendo. Las próximas entradas tendrán por objeto reproducir y extender algunas de esas respuestas.

En un post reciente hablamos sobre maltrato específico hacia las mujeres. Hemos mencionado que muchas de las modalidades que adquiere este tipo de maltrato es extensible a otros grupos vulnerables, como pueden ser niños o ancianos, e independientemente de su sexo. Aquí nos referiremos a situaciones de maltrato en general, sin entrar en el caso de las especificidades de cada tipo de maltrato.

En muchos casos, en una situación de maltrato suelen generarse una serie de elementos que la encubren. Esos elementos pueden incluir la amenaza de nuevos y peores maltratos (más violentos o más frecuentes) o la utilización de la humillación como herramienta de presión sobre la presunción de la aceptación de dichos maltratos por el plazo extendido en el tiempo en que se han producido, haga extensivo el maltrato a otros personas cercanas (parientes o afectos). A esto se suma que en muchos casos la situación de maltrato se da en el marco de una situación de marcada dependencia económica (o de otro tipo) por lo que la víctima tiene miedo de “quedarse en la calle” si efectiviza una denuncia.

Por otro lado, en casos de maltrato prolongado es frecuente que la víctima tenga una autoestima personal muy dañada, lo cual también es utilizada por su victimario/a para convencerla de que en caso de hacer una denuncia no será tomada en cuenta por nadie, ya sea porque no se le creerá o porque la persona que reciba la denuncia no llevará adelante ningún tipo de acción.

Muchas veces ese miedo a la falta de respuestas de parte del Estado u otras personas involucradas, así como el temor a posibles represalias posteriores puede resultar paralizante. De aquí la importancia de lograr romper esa barrera de silencio que intenta imponer la persona maltratadora. En la mayoría de los casos, pedir ayuda, y de ser posible ante organismos especializados, es el primer paso hacia la salida efectiva de esa situación.

Es necesario entender que en casos de violencia grave a extrema puede ser necesario el traslado y posterior refugio de la víctima en casas de conocidos (que en lo posible, no debe ser conocido por el victimario) o lugares especialmente destinados a esos fines por el Estado, hasta que el maltratador sea eficazmente excluido del hogar compartido o aquel donde se desarrollen los episodios de violencia.

Es importante mencionar que en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires funciona la línea 137, activa las 24 horas de los 365 días del año, que comunica con la Brigada Móvil de Atención a Víctimas de Violencia Familiar, compuesta por personal policial y profesionales que concurren al domicilio desde la cual se ha hecho el llamado a fin de intervenir frente a una situación de violencia que puede estar desarrollándose o se corra el riego de producirse o repetirse en el corto plazo. Es necesario mencionar también que esta llamada en sí misma no es una denuncia penal contra la persona que lleva adelante el maltrato, sino que los profesionales orientan a la persona respecto de los pasos a seguir si quiere realizar dicha denuncia.

En el caso de maltrato específico por cuestiones de género, existe a nivel nacional la línea 144 que también atiende las 24 horas de los 365 del año y que depende del Consejo Nacional de las Mujeres. Asimismo, en la página web de este organismo, puede encontrarse el siguiente enlace a un listado de Recursos para la atención integral de las mujeres en situación de violencia: http://www.cnm.gov.ar/GNR/GuiaNacionalDeRecursosArgentina.html.

 

Sigamos aprendiendo: ¿Qué es el maltrato a las mujeres?

Hacia el final de las charlas que damos en las escuelas sobre la trata de personas, les pedimos a los chicos que piensen preguntas sobre lo que se habló. Estas preguntas las escriben de manera anónima en papeles que recogemos y vamos leyendo a la vez que contestamos. A su vez, nos permiten reinterpretar nuestras charlas y capacitaciones sobre la base de los temas que van surgiendo. Las próximas entradas tendrán por objeto reproducir y extender algunas de esas respuestas, que versarán sobre drogas, violencia, abuso y aspectos propios del delito de trata de personas.

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¿Qué es el maltrato a las mujeres?

Existen muchas formas de maltrato que no se aplican necesariamente sólo a las mujeres, sino que también se aplican sobre niños, ancianos, personas con diversidad funcional o cualquier otro grupo vulnerable. Muchas veces las diferentes formas de maltrato se aplican más frecuentemente en personas que comportan más de una de estas características, por ejemplo, mujeres con discapacidad.

A su vez, cuando hablamos del maltrato a las mujeres, muchas veces nos referimos a los maltratos que sufren las mujeres en virtud del rol que se les brinda en sociedades con un fuerte componente machista (como ocurre con muchos de los países de Latinoamérica).

Es importante mencionar que en Argentina existe la LEY DE PROTECCION INTEGRAL PARA PREVENIR, SANCIONAR Y ERRADICAR LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN LOS AMBITOS EN QUE DESARROLLEN SUS RELACIONES INTERPERSONALES N° 26.485, donde se especifican tanto diferentes tipos de violencia como las modalidades que usualmente adquieren, diferenciada por los ámbitos en los que se produce, como puede ser el ámbito doméstico, institucional, laboral, obstétrico o mediático.

Así es como, entre los tipos de violencia, ya que frecuentemente las mujeres son relegadas al espacio de la casa y a los cuidados domésticos, sin perjuicio de que puedan verse en la necesidad o en obligación de tener que trabajar fuera de su hogar, es que se ejerce sobre ellas violencia económica: el dinero que pueden manejar es únicamente el que deben destinar a los gastos domésticos (alimentación, productos de limpieza, ropa para los niños, útiles escolares) incluso en los casos en que ese dinero haya provenido de sus haberes personales por el trabajo realizado fuera de la casa.

Otra forma de maltrato común es el que, abusando de la mayor fuerza física que, en muchos casos, poseen los hombres en relación con las mujeres, se traduce en golpizas u otras formas de violencia física. Esta forma de violencia se ve muy generalmente acompañada con violencia psicológica, que se reflejan en gritos, insultos, indiferencia frente a la opinión de las mujeres, etcétera. Como puede apreciarse, esta forma de violencia no es de sufrimiento exclusivo por parte de las mujeres, sino que también puede alcanzar a los niños, ancianos u otras personas del entorno de esa mujer.

También es frecuente la violencia que recurre a la intimidación en el espacio público o privado en torno a su sexualidad. Esta forma de violencia también se abusa de esta predominancia de la fuerza física y se inscribe en una serie de dinámicas de aprendizaje de la conducta sexual basadas en diferenciación de género, según el cual los varones deberían ser los “activos” en la búsqueda de pareja mientras que a las mujeres les correspondería un rol “pasivo”.

Las mencionadas junto con otras formas de violencia hacia las mujeres tienen por objetivos consolidar a este grupo en un rol subalterno, consolidando lo que se comúnmente se denomina “opresión” respecto de los varones, por el sólo hecho de ser mujeres, y pueden verse yuxtapuesta con otras formas de opresión, como puede ser la clase económica, cuestiones étnicas u otras.

La forma más extrema de violencia hacia la mujer es el femicidio, hecho en el cual un hombre mata a una mujer que ha sido o es actualmente su pareja por celos, por haberse roto la relación afectiva, por haber iniciado la víctima una nueva relación con otra persona, o motivado por cualquiera de las otras formas de violencia que hemos mencionado en los párrafos anteriores.

Asimismo, últimamente se han registrado casos en los que los hombres matan a los hijos comunes de la pareja o hijos biológicos de la mujer, intentando causar un sufrimiento adicional al de la pérdida de seres queridos al acentuar también el rol materno que históricamente se ha asignado a las mujeres en Occidente.

Es importante mencionar que estas formas de violencia no se ejercen en un único ámbito, como pudo considerarse al doméstico durante muchos años, sino que se replican en todos aquellos donde las mujeres interactúan socialmente. Por eso la mencionada ley prevé una clasificación de violencia según su modalidad, entre la que encontramos, entre otras:

  • Violencia doméstica, que es la ejercida por un integrante del grupo familiar, independientemente del espacio físico donde esta violencia se manifieste.
  • Violencia institucional, que es la realizada por funcionarios, profesionales y personal pertenecientes a cualquier órgano, ente o institución pública, incluyendo partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales, deportivas o de la sociedad civil.
  • Violencia laboral, cuando se discrimina a las mujeres en los ámbitos de trabajo o se obstaculiza su acceso al empleo, ascensos, estabilidad o permanencia en el mismo.
  • Violencia mediática: aquella publicación o difusión de mensajes e imágenes estereotipados a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la explotación de mujeres o sus imágenes, o atente contra la dignidad de las mujeres.

Trata de personas y tráfico de órganos: Para debatir en clase con lxs adolescentes

Hacia el final de las charlas que damos en las escuelas sobre la trata de personas, les pedimos a los chicos que piensen preguntas sobre lo que se habló. Estas preguntas las escriben de manera anónima en papeles que recogemos y vamos leyendo a la vez que contestamos. A su vez, nos permiten reinterpretar nuestras charlas y capacitaciones sobre la base de los temas que van surgiendo. Las próximas entradas tendrán por objeto reproducir y extender algunas de esas respuestas, que versarán sobre drogas, violencia, abuso y aspectos propios del delito de trata de personas.

 ¿La trata de personas tiene algo que ver con el tráfico de órganos?

 En el Protocolo Para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños, que Complementa la Convención de las Naciones Unidas Contra la Delincuencia Organizada Transnacional, más conocido como “Protocolo de Palermo”, la Organización de Naciones Unidas menciona al tráfico de órganos en la definición misma de trata de personas:

 Artículo 3 Definiciones

Para los fines del presente Protocolo:

  1. a)     Por “trata de personas” se entenderá la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos;

Sin embargo, esta primera versión sólo contemplaba el caso del traslado de personas con fines de extracción de órganos, mientras que no contemplaba la extracción y el traslado del órgano vital sin el correspondiente traslado de la persona, lo que requirió en el año 2004 una nueva resolución de la Organización de las Naciones Unidas para poder incluir este tipo de casos.

Asimismo, se menciona este tipo de crimen en la ley Nº 26.842 sobre “Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas” vigente en Argentina (no así en la ley Nº 26.364, donde el caso no aparecía tipificado):

Artículo 2º: Se entiende por trata de personas el ofrecimiento, la captación, el traslado, la recepción o acogida de personas con fines de explotación, ya sea dentro del territorio nacional, como desde o hacia otros países.

A los fines de esta ley se entiende por explotación la configuración de cualquiera de los siguientes supuestos, sin perjuicio de que constituyan delitos autónomos respecto del delito de trata de personas:

(…) f) Cuando se promoviere, facilitare o comercializare la extracción forzosa o ilegítima de órganos, fluidos o tejidos humanos.

A pesar de esto, desde ACCT no hemos tomado contacto directo con casos donde se verificase este este crimen, lo que no significa que no puedan existir casos. Sí hemos encontrado algunas fuentes que mencionan que este tipo particular de explotación podría ocurrir de manera poco frecuente en Europa del Este o el sudeste asiático.

Según informa la Iniciativa Global de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Trata de Personas (UN.GIFT por sus siglas en inglés) en las conclusiones del taller dedicado a la temática en su Congreso de Viena (2008) los métodos de captación y de “consentimiento” para la venta de órganos son similares a otras formas de captación, incluyendo engaños o distintas formas de coerción y concentrándose en los mismos grupos sociales que son víctimas de otras formas de trata de personas.

Es de señalar que el tráfico de órganos requiere de una infraestructura muy superior a las de las otras formas de explotación, en tanto que precisa la intervención de personas con conocimientos en medicina, un lugar medianamente adaptado para llevar a cabo la extracción de órganos o tejidos, una cadena de preservación del órgano o tejido en cuestión y en caso de haber existido el traslado de dicho órgano, una nueva infraestructura a fin de implantarlo en quien lo va a recibir.

Asimismo, también según la UN.GiFT se han reportado casos de chicos desaparecidos que han sido encontrados muertos con algunos de sus órganos removidos y, por otro lado, a diferencia de las otras formas de explotación, este tipo específico puede involucrar abusos sobre cadáveres, con las complejidades añadidas de estos casos.

Por último, la UN.GiFT solicita a los diferentes actores, médicos, agentes de turismo y autoridades comunales o tribales, llevar a cabo diferentes acciones a fin de verificar que los órganos a utilizarse en un transplante no provengan de donantes pagos y asimismo evitar el “turismo del transplante” (Transplant Tourism).

 

 

 

 

Seguimos sumando herramientas para debatir la trata con adolescentes: ¿Qué hacer cuando estás adentro de la trata de personas?

Hacia el final de las charlas que damos en las escuelas sobre la trata de personas, les pedimos a los chicos que piensen preguntas sobre lo que se habló. Estas preguntas las escriben de manera anónima en papeles que recogemos y vamos leyendo a la vez que contestamos. A su vez, nos permiten reinterpretar nuestras charlas y capacitaciones sobre la base de los temas que van surgiendo. Las próximas entradas tendrán por objeto reproducir y extender algunas de esas respuestas, que versarán sobre drogas, violencia, abuso y aspectos propios del delito de trata de personas.

 ¿Qué hacer cuando estás adentro de la trata de personas?

 Antes que nada, para responder a esta pregunta de manera concreta: si uno tiene la oportunidad, lo primero que hay que hacer es averiguar donde uno se encuentra y lograr que alguien se comunique al 145 y realice la denuncia correspondiente -intentar llamar personalmente puede acarrear un muy grave riesgo de vida sobre la persona-. Este número es gratuito, depende directamente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación y se puede acceder desde todo el país, por lo que se evita la intervención de fuerzas locales, sospechadas frecuente de connivencia.

Sin embargo, puede que lograr esto no sea tan sencillo, justamente por las características propias de la trata de personas en cuanto a los controles que establecen sobre sus víctimas. Por eso, no está de más remarcar que el primer paso a dar es reconocerse como víctima de este delito: muchas veces, las personas tratadas, tanto por las condiciones denigrantes y perjudiciales en las que se encuentra, como por la vergüenza de las actividades que han sido obligadas a realizar o simplemente por estar “convencidas” de que esa situación ha sido una opción, no logran reconocer su propia explotación, lo que puede conllevar una falta de reacción de la personas.

 Asimismo es necesario aquí también separar las diferentes finalidades que persigue la trata de personas. En caso de que sea trata con fines de explotación laboral, y en especial si la misma se realiza en regiones y para actividades agrícolas, es posible que no existan medios para solicitar ayuda, por lo que será necesario estar atento a la posibilidad de entrar en contacto con personas ajenas al lugar. Por otro lado, este tipo de explotación muchas veces conlleva cierto nivel de “convencimiento” de parte de las víctimas en cuanto que realizan esas tareas de manera voluntaria, por lo que la posibilidad de buscar una salida de manera mancomunada puede resultar en fracaso. Por tanto, en caso de poder solicitar ayuda, es más seguro hacerlo sin identificarse, informando únicamente el lugar lo más específicamente posible, y dar la mayor cantidad de datos a fin de que las personas encargadas de intervenir no sean susceptibles de confundir la explotación con actividades lícitas.

En el caso de trata con fines de explotación sexual, las posibilidades de entrar en contacto con personas ajenas a la red es mayor. Sin embargo, no es fácil establecer cuando una persona (por ejemplo, un “cliente”) es lo suficientemente confiable como para solicitarle su ayuda. En muchos casos, esa confianza se ha logrado luego de largos períodos de cautiverio, lo que claramente contraviene el fin del rescate. En estos casos, suele ser más seguro pedir ayuda en situaciones en las que haya un número importante de personas, preferentemente en lugares céntricos o ampliamente concurridos y de público diverso.

Por último, dejamos el siguiente enlace de la organización Mujer Frontera (http://www.mujerfrontera.org), compuesta por mujeres que han estado en situación de trata, la cual confeccionó una guía para mujeres en dicha situación, incluyendo recomendaciones para organizar una eventual huida, la cual puede ser consultada en este vínculo: http://media.wix.com/ugd/bbdbf6_d89fa8f7cf5088a29e3c20bdba7b5b07.pdf

Información breve para adolescentes: ¿Cuándo capturan a los tratantes que tipos de penas tienen?

Hacia el final de las charlas que damos en las escuelas sobre la trata de personas, les pedimos a los chicos que piensen preguntas sobre lo que se habló. Estas preguntas las escriben de manera anónima en papeles que recogemos y vamos leyendo a la vez que contestamos. A su vez, nos permiten reinterpretar nuestras charlas y capacitaciones sobre la base de los temas que van surgiendo. Las próximas entradas tendrán por objeto reproducir y extender algunas de esas respuestas, que versarán sobre drogas, violencia, abuso y aspectos propios del delito de trata de personas.

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¿Cuándo capturan a los tratantes que tipos de penas tienen?

La Ley N° 26.842 de PREVENCIÓN Y SANCIÓN DE LA TRATA DE PERSONAS Y ASISTENCIA A SUS VICTIMAS dictó las penas correspondientes a varios artículos del Código Penal, los cuales no refieren únicamente al delito de trata, sino también de delitos conexos. Esta ley implicó, en términos generales, un aumento de las penas en todas las modalidades de este crimen. Por otro lado, dictó la definición del delito de trata para la ley, la cual se modificó levemente de la transcripción literal de la definición del Protocolo de Palermo que figuraba en la anterior.

En esta ley nos encontramos con cuatro delitos, tres de los cuales corresponden a los delitos relacionados con la trata de persona, como hemos mencionado arriba:

Quien promueva la prostitución de una persona recibe una pena de cuatro a seis años de prisión (Artículo 125 bis del Código Penal); la misma se agrava desde cinco hasta diez años de prisión, si en el hecho existen algunos de los siguientes particularidades:

  • Hubiese habido engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier otro medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad, o concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre la víctima.
  • El autor del crimen fuere ascendiente, descendiente, cónyuge, o conviviente, tutor, curador, autoridad o ministro de cualquier culto, o encargado de la educación o guarda de la víctima.
  • El autor fuere funcionario público o miembro de una fuerza de seguridad, policial o penitenciaria.
  • Si la víctima es menor de dieciocho años la pena será de diez a quince años de prisión.

En el caso que existiese una explotación económica de la prostitución ajena (y no sólo su facilitación) corresponden las mismas penas (artículo 127 del Código Penal).

Cuando alguien redujera a otra persona a servidumbre o esclavitud, será reprimidos con cuatro a quince  años de prisión, al igual que el que la reciba en tal condición y la mantenga en ella. Está prevista la misma pena para quien obligare a una persona a realizar trabajos forzados o a contraer matrimonio servil (artículo 140 del Código Penal).

En el tipo criminal más propio de la trata de personas, se prevé que será reprimido con cuatro a ocho años de prisión, el que ofreciere, captare, trasladare, recibiere o acogiere personas con fines de explotación, ya sea dentro del territorio nacional, como desde o hacia otros países (artículo 145 bis del Código Penal).

La pena se agrava desde cinco a diez (10) años de prisión, en los casos que:

  • Hubiese engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier otro medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad, o concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre la víctima.
  • La víctima estuviere embarazada, o fuere mayor de setenta (70) años.
  • La víctima fuera una persona discapacitada, enferma o que no pueda valerse por sí misma.
  • Hubiese tres o más víctimas.
  • En el delito participaren tres o más personas.
  • El autor fuere ascendiente, descendiente, cónyuge, o conviviente, tutor, curador, autoridad o ministro de cualquier culto, o encargado de la educación o guarda de la víctima.
  • El autor fuere funcionario público o miembro de una fuerza de seguridad, policial o penitenciaria.

Si se lograra consumar la explotación de la víctima por la que la persona fue captada la pena es de ocho a doce años de prisión.

Por último, si la víctima fuese menor de dieciocho años la pena será de diez a quince  años de prisión.

 

¿La trata la sufren sólo personas en condiciones de pobreza? Herramientas para adolescentes.

Hacia el final de las charlas que damos en las escuelas sobre la trata de personas, les pedimos a los chicos que piensen preguntas sobre lo que se habló. Estas preguntas las escriben de manera anónima en papeles que recogemos y vamos leyendo a la vez que contestamos. A su vez, nos permiten reinterpretar nuestras charlas y capacitaciones sobre la base de los temas que van surgiendo. Las próximas entradas tendrán por objeto reproducir y extender algunas de esas respuestas, que versarán sobre drogas, violencia, abuso y aspectos propios del delito de trata de personas.

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¿[Ser víctima de una red de trata] Sucede solamente a gente en condiciones de pobreza o también a ricos?

Para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta algunas características propias del fenómeno de trata en cuanto a la captación.

Si bien en principio cualquier persona podría llegar a ser víctima de trata (por ejemplo, mediante un rapto), es mucho más frecuente que los captores se concentren en las personas de bajos recursos económicos, especialmente en lo que respecta a casos de trata con fines de explotación laboral.

En este tipo de víctimas, la necesidad (muchas veces acuciante) de contar con algún tipo de ingresos económicos hace que “acepten”, generalmente sin alternativas válidas, supuestas “condiciones de trabajo” que son propiamente condiciones de explotación. A su vez, esta explotación se materializa en algunos rubros de manera más frecuente que históricamente han recibido remuneraciones injustificadamente bajas, como pueden ser labores agrícolas (generalmente, cosechas) o la manufactura de indumentaria.

En relación con la captación con fines de explotación sexual, si la misma se ha producido mediante el engaño en la oferta laboral, tampoco suelen utilizarse para dichos engaños rubros laborales que impliquen una alta remuneración, como pueden ser tareas domésticas o de cuidado de personas, lo que también nos da señales de que la captación es más frecuente entre los mismos niveles socioeconómicos. Sin embargo, es importante mencionar aquí que quienes intentar captar este tipo de víctima, las tienten con la promesa de ganar altas cifras por tales tareas.

Asimismo, es de notar que el traslado de la víctima desde su lugar de origen hasta su lugar de explotación es una fase trascendente para el crimen de trata de personas, ya que de esta manera los captores aumentan la indefensión de sus víctimas, al tiempo que minimizan la posible intervención de aquellas personas que puedan asistirlas en su salida de la red de trata (sin dejar de consignar que en los casos de explotación con fines laborales, muchas es veces es captado el núcleo familiar en forma íntegra). En relación con esto, es necesario señalar que la migración por fines laborales es más propia también de estos estratos sociales económicamente más vulnerados.

 

 

 

 

Seguimos sumando herramientas para hablar de trata de personas con adolescentes

Hacia el final de las charlas que damos en las escuelas sobre la trata de personas, les pedimos a los chicos que piensen preguntas sobre lo que se habló. Estas preguntas las escriben de manera anónima en papeles que recogemos y vamos leyendo a la vez que contestamos. A su vez, nos permiten reinterpretar nuestras charlas y capacitaciones sobre la base de los temas que van surgiendo. Las próximas entradas tendrán por objeto reproducir y extender algunas de esas respuestas, que versarán sobre drogas, violencia, abuso y aspectos propios del delito de trata de personas.

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Cuando las chicas son recuperadas ¿qué tipo de protección o ayuda tienen?

La ley N° 26.842 prevé una serie de derechos a las víctimas de trata. Estos derechos intentan facilitar a la víctima la superación de su situación como víctima de este crimen. Específicamente, la ley contempla, entre otros, los siguientes aspectos derechos:

  • A recibir asistencia psicológica y médica, alojamiento apropiado, manutención, alimentación y elementos de higiene personal;
  • A la incorporación o reinserción en el sistema educativo y a recibir capacitación laboral y ayuda en la búsqueda de empleo;
  • A recibir asesoramiento legal integral y patrocinio jurídico gratuito, a prestar testimonio en condiciones especiales de protección y cuidado; a ser informada del estado de las actuaciones y de la evolución del proceso y a la protección de su identidad e intimidad frente a toda posible represalia contra su persona o su familia,
  • A permanecer en el país, recibiendo la documentación necesaria o a retornar a su lugar de origen. En los casos de las víctimas residentes en el país que quisiera emigrar, se le garantiza la posibilidad de hacerlo,
  • En caso de tratarse de víctima menor de edad se garantiza además que los procedimientos reconozcan sus necesidades especiales que implican la condición de ser un sujeto en pleno desarrollo de la personalidad. Se procurará por otro lado la reincorporación a su núcleo familiar o al lugar que mejor proveyere para su protección y desarrollo.

Las disposiciones necesarias para satisfacer estos derechos son canalizadas a través de diferentes organismos estatales de jurisdicción federal:

La Oficina de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata, oficina está inte­grada por un equipo conformado por psicólogas, trabajadoras sociales y abogados cuya función principal consiste en la asis­tencia y el acompañamiento a los damnificados por este delito, desde el rescate de su lugar de explotación hasta el momento de su declaración testimonial en la causa judicial correspondiente; el Programa Las Víctimas contra las Violencias, que brin­da asistencia a las víctimas de abusos o maltratos, originados por cualquier tipo de violencia;  la Unidad Especial para la Promoción de la Erradicación de la Explotación Sexual de Niños, Niñas y Adolescentes, con la función de promover políticas de protección, defensa, promoción y restitución de derechos de niñas, niños y adoles­centes víctimas de delitos contra la integridad sexual; el Programa Nacional de Prevención de la Sustracción y Tráfico de Niños y de los Delitos contra su Identidad, cuyo objeto es organizar y entrecruzar la información de todo el país que refiera a personas menores de edad de quienes se desconozca el paradero, así como de aquellos que fueran lo­calizados o se encuentren alojados en diferentes tipos de es­tablecimientos y que se desconozcan sus datos filiatorios o identificatorios. Todos estas oficinas y programas dependen del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

El Ministerio de Desarrollo Social lleva a cabo acciones de asistencia técnica y asistencia directa a víctimas del delito de trata de personas, y por otro lado lleva a cabo tareas de capa­citación. Asimismo, cuenta con áreas específicas para el abordaje de la temática, como la de Prevención de la Explotación Sexual Infantil y Trata de Personas.

Por otro lado, las fuerzas de seguridad, dependientes del Ministerio de Seguridad son quienes están a cargo de las tareas de custodia o protección, mientras que las tramitaciones correspondientes a la documentación para permanecer o emigrar del país son efectuadas por el Ministerio del Interior y Transporte.

Herramientas para docentes: ¿Por qué buscan a las chicas de esa edad entre 13 y 17?

Hacia el final de las charlas que damos en las escuelas sobre la trata de personas, les pedimos a los chicos que piensen preguntas sobre lo que se habló. Estas preguntas las escriben de manera anónima en papeles que recogemos y vamos leyendo a la vez que contestamos. A su vez, nos permiten reinterpretar nuestras charlas y capacitaciones sobre la base de los temas que van surgiendo. Las próximas entradas tendrán por objeto reproducir y extender algunas de esas respuestas, que versarán sobre drogas, violencia, abuso y aspectos propios del delito de trata de personas.

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Para evitar escapes o denuncias, es prioritario para los explotadores aumentar la indefensión de sus víctimas. Esto crea un control más eficiente sobre las mismas sin necesidad de utilizar recursos materiales, como pueden ser rejas, candados o cámaras, que puedan dar pistas sobre el estado de explotación, no ya a los clientes, que muchas veces cuentan con elementos suficientes para darse cuenta (por no decir que son cómplices), sino a posibles testigos ocasionales.

Esta indefensión se consigue de muchas maneras, pero una muy frecuente es a través de la captación de víctimas que no hayan desarrollado herramientas de defensa. Si bien esto puede encontrarse en personas de cualquier edad, es más frecuente y más pronunciado en los primeros años de vida, por lo que las/los adolescentes se convierten en víctimas potenciales, y dado el tipo de criminalidad específico, las adolescentes mujeres se presentan como víctimas potenciales por excelencia.

Es menester mencionar que, en contextos de extrema vulnerabilidad la captación por parte de una red de trata es muchas veces otro hito en una larga historia de abusos o abandonos que las víctimas en cuestión sufren. En estos casos especialmente complejos, la caída en una red de trata de personas es casi una continuación de diferentes situaciones que fueron haciendo mella a lo largo de los años en el desarrollo de esas adolescentes. la personalidad.

Por otro lado, en el mercado del consumo de explotación sexual, los clientes-prostituyentes suelen preferir víctimas jóvenes y/o “nuevas”, es decir, que no hayan permanecido por períodos prolongados en un mismo centro de explotación sexual.

Esto podría contribuir a la explicación de por qué el hombre prostituyente paga por mantener relaciones con mujeres jóvenes, mientras que las mujeres más jóvenes tienen mayores probabilidades de ser engañadas y manipuladas por hombres que se ofrecen como románticos protectores y proveedores, a fin de captarlas con fines de trata de personas.