Delito de trata de personas con fines de explotación sexual. Perfil victimológico.

La caracterización penal de la conducta punible brinda escasa información sobre los damnificados y los mismo respecto de losfactoresque facilitaron el haber sido blanco de la agresión. La victimología nos revela que la probabilidad de convertirse en víctima de un hecho delictivo no se distribuye de manera homogénea en la población, como tampoco ocurre con los trastornos mentales o las enfermedades infecciosas. Existen características personales y factores de vulnerabilidad  (individuales y sociales), que incrementan las chances  de que un determinado colectivo de individuos sea objeto de una conducta antisocial, crimen o delito. En el presente trabajo se busca delinear el perfil victimológico de quienes resultan ser sujetos pasivos del delito de trata de personas con fines de explotación sexual en la fase de captación, desde la perspectiva de la psicología forense.

Aporte de la victimología

La victimología, en tanto espacio interdisciplinario de conocimiento y praxis, nos permite abordar de manera sistemática e integral las características o perfil victimológico de las personas captadas por los tratantes.

La victimología nos revela que detrás de cada víctima de las redes de trata se teje un conjunto complejo de factores de vulnerabilidad económica, social y cultural que se entrelazan con trayectorias de vida signadas por el abandono parental, los abusos y los malos tratos. El sufrimiento y el abandono es el común denominador en los relatos de las víctimas rescatadas aunque naturalmente, existan excepciones a esta generalización [[1]]

Frecuentemente el examen biográfico de la víctima sitúa el sometimiento a manos del tratante como un punto de llegada, luego de un largo trayecto de experiencias vivenciales negativas. Punto de arribo que se caracteriza por la fractura subjetiva de las niñas y mujeres que son engañadas y trasladadas lejos de sus hogares para ser sometidas a las más denigrantes condiciones de explotación.

¿Quienes son las víctimas?

En la antigüedad se denominaba víctimasa los seres humanos o animales que eran elegidos para morir en sacrificio, y victimarius era el verdugo o sacerdote encargado de matar. Con el tiempo se fue extendiendo el uso de este vocablo para designar a todo aquel que sufre injustamente a causa de la acción de otro. Es interesante señalar que en el latín el vocablo víctima está próximo a víctus(alimento para otro, y en una segunda acepción, sujeto vencido) y vinctus (encadenado) . En los cultos romanos antiguos la víctima era aquella que cargaba con los pecados de todos y su sacrificio permitía liberar a la comunidad de la ira de los dioses. No deja de ser sugestivo cómo el rastro etimológico de la palabra que nombra al que sufre por causa de otro, aglutine con tanta riqueza de sentido el drama actual de aquellos que son objeto del delito de la trata. Rastro de significados que nos invita a interrogarnos respecto de los ‘dioses’actuales, el dinero y el poder tal vez, que reclaman en sacrificio a niñas y jóvenes de todo el mundo.

AbdelEzzatFattah (1966/7[[2]]) definió a la victimología como: “aquella rama de la criminología que se ocupa de la víctima directa del crimen y que designa el conjunto de conocimientos biológicos, sociológicos, psicológicos y criminológicos concernientes a la víctima”.  Es decir, la víctima es para la ciencia victimológicaun objeto de estudio multidimensional y complejo que queda configurado a partir de la materialización de un hecho criminal en el que una o varias personas son afectadas. Otros autores en cambio, (Raúl Goldstein [[3]]) definen a la victimología como la “parte de la criminología que estudia a la víctima no como efecto nacido de una conducta delictiva, sino como una de las causas, a veces principalísima, que influyen en la producción de los delitos”. BenjaminMendelshon [[4]], sin tantos rodeos  la definió como: “la ciencia sobre las víctimas y la victimidad”.

Las Naciones Unidas (1985) en sus Principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas del Delito y el Abuso de Poder define a las víctimascomo:

…las personas que, individual o colectivamente hayan sufrido daños, inclusive lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales como consecuencia de acciones u omisiones que violen a la legislación penal vigente de los Estados miembros incluida el abuso de poder.

Para la psicología la víctima es la persona que enfrenta un trauma de dolor y sufrimiento a causa de la acción delictiva, pero entiende también que los efectos de ese padecimiento infringido tiene un efecto expansivo sobre el círculo familiar de la víctima y también sobre la comunidad a la que pertenece.

Perfil sociodemografico de las víctimas en Argentina

Las víctimas que son explotadas sexualmente en la Argentina son mayoritariamente de género femenino, mayores de edad y de nacionalidad argentina (provenientes de las provincias de la región nordeste) y paraguaya, siendo las víctimas de nacionalidad dominicana las que ocupan el tercer puesto.

Lamentablemente no se cuentan con fuentes confiables de información que permitan ampliar la caracterización de las víctimas, así por ejemplo se desconoce:

  1. Nivel educativo alcanzado
  2. Estado civil y cantidad de hijos
  3. Provincia de origen
  4. Estructura familiar
  5. Actividad laboral de los padres y de la pareja
  6. Antecedentes de consumo de drogas y/o ejercicio de la prostitución.

Indicadores de vulnerabilidad

La Asamblea Plenaria de la XIV Edición de la Cumbre Judicial Iberoamericana, celebrada en marzo de 2008 en la ciudad de Brasilia, aprobó las “Reglas de Brasilia sobre Acceso a la Justicia de las Personas en Condiciones de Vulnerabilidad”. En este documento encontramos una definición que delimita, desde la perspectiva jurídica, el concepto de vulnerabilidad.

Se consideran en condición de vulnerabilidad:

Aquellas personas que, por razón de su edad, género, estado físico o mental, o por circunstancias sociales, económicas y/o culturales, encuentran especiales dificultades para ejercitar con plenitud ante el sistema de justicia los derechos reconocidos por el ordenamiento jurídico.

A continuación se toman las causas de vulnerabilidad incluidos en las Reglas de Brasilia como obstáculo para el ejercicio de derechos, y se aplican para mostrar cómo esas mismas causas impactan como factor precipitante y/o facilitador en la captación de las víctimas de trata.

Edad Los menores de edad deben ser objeto de especial protección en consideración de su estado evolutivo y su relativa indefensión ante el accionar de los adultos.
Discapacidad Cualquier déficit físico, mental o sensorial, que limita la capacidad de ejercer autónomamente las actividades de la vida diaria, incrementan las posibilidades del establecimiento de vínculos de dependencia y manipulación ante un tercero explotador.
Origen étnico El idioma y las pautas sociales y culturales de una determinada comunidad pueden constituir una barrera invisible para qu la persona comprenda los abusos a los que está siendo sometido o, comprendiéndolos, para requerir ayuda a las autoridades.
Victimización Todas aquellas personas que hayan sufrido un daño ocasionado por una infracción penal, por ejemplo de violencia intrafamiliar y/o de delitos sexuales, tienen mayores chances de ser captadas y explotadas.
Migración o desplazamiento interno El desplazamiento de una persona y/o de su familia por razones de trabajo (v.gr. empleo golondrina), o en condición de refugiados políticos y/o económicos, tiene como consecuencia que las personas deban desenvolverse en un medio extraño y en el que las redes de apoyo social son débiles o inexistentes.
Pobreza Existe una estrecha relación entre pobreza y el delito de trata. La pobreza es causa de exclusión económica, social y cultural acrecentando la vulnerabilidad en todas las dimensiones de la vida humana.
Género La explotación sexual es una de las formas de violencia  que recae casi exclusivamente sobre las mujeres y niñas, ejercida casi con exclusividad por los hombres (tanto el varón explotador como el varón prostituyente)

En un documento publicado por el CEIDAS (Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social, 2009) en el marco del Primer Diagnóstico Nacional sobre Condiciones de Vulnerabilidad que Propician la Trata de Personas en México, realizado en alianza con la Comisión Nacional de Derechos Humanos, se propone un índice para medir el riesgo de convertirse en víctima del crimen de trata de personas. El índice está compuesto por dos grandes categorías de factores de riesgo:

  1. Factores a nivel individual o personales
    1. Baja autoestima y autocontrol
    2. Niveles de educación deficientes
    3. Falta de información
    4. Pobreza y carencias económicas
    5. Personas con discapacidades
    6. Hogares con numerosos miembros o hacinamiento
    7. Hogares con presencia de violencia doméstica
  2. Factores a nivel estructural o sociales
    1. Falta de oportunidades de empleo digno
    2. Políticas económicas no inclusivas
    3. Urbanización creciente y migración
    4. Ambiente social de discriminación racial y de género
    5. Fomento del turismo sexual
    6. Existencia de redes de tráfico de personas con métodos de reclutamiento sofisticados
    7. Falta de eficacia por parte de las autoridades judiciales

Desconfianza en las instituciones

  1. Falta de redes de apoyo o capital social
  2. Políticas migratorias restrictivas que impiden la migración legal
  3. Desinterés de los gobiernos por limitar la trata de personas
  4. Corrupción

Las mujeres, niños y niñas que tienen mayores probabilidades de ser captadas son aquellas que viven en entornos débiles de protección, a lo cual se suma la indiferencia de las instituciones y la comunidad cuando se violan de manera flagrante y visible los derechos más elementales de la persona, como por ejemplo el de poseer una vivienda digna o el acceso a agua potable.

Desde el punto de vista de las fuerzas de seguridad y policiales (Argentina), las víctimas de trata de personas son descriptas de acuerdo a un perfil de potencial víctima [[5]] que es caracterizado de la siguiente manera:

  1. Las víctimas de trata con fines de explotación sexual son generalmente mujeres jóvenes y menos frecuentemente niñas.
  2. Situación de pobreza, condición migratoria irregular, discapacidad física o mental, bajo nivel de educación formal, pertenencia a minorías étnicas y/o culturales.
  3. Desconocimiento del idioma y/o analfabetismo. La persona se muestra desorientada y no puede referenciar claramente hacia dónde se dirige o dónde se encuentra.
  4. Situación de desempleo. Baja calificación laboral.
  5. Situación económica desesperada. Madres jefas de hogar.
  6. La persona posee deudas y le han sido retenido los documentos de identidad o le han sido sustituido por otro falso o perteneciente a otra persona.
  7. Presenta signos de haber sido objeto de coacción psicológica (se observa ansiedad y miedo y sumisión en apariencia injustificados, lenguaje estereotipado y telegráfico) y/o signos de violencia física.

Es muy frecuente que el tratante capte a la víctima con falsas promesas de empleo como mucamas, niñeras o modelos, presentándole un escenario de bienestar y progreso económico.

Notas

[1]El secuestro de niñas de clase media provenientes de hogares consolidados y contenedores es también un fenómeno ligado a la trata, aunque cuantitativamente muy reducido ya que el tratante evita en lo posible lidiar con una familia que producida la desaparición, inste a las autoridades a la búsqueda y a la condena de los culpables.

[2]Fattah, AbdelEzzat: “Towards a CriminologicalClassification of Victims,” Criminology and PoliceScience, December 1967, Vol. 58, No. 4, 524-531 citado por Jorge Núñez de Arco Capítulo 9 del libro: El Informe pericial en Psiquiatría Forense, 3ª edición Editorial TEMIS La Paz 2008

[3]Citado por Arco, J. Ob. Cit.

[4]Citado por Arco, J. Ob. Cit.

[5] Véase el Protocolo para la detección temprana de situaciones de trata de personas en pasos fronterizos. Argentina. Ministerio de Seguridad de la Nación; Dirección Nacional de Migraciones, 2012.

Explotación Sexual: un delito que se expande.

La trata de personas con fines de explotación sexual, junto con el tráfico de armas y el de drogas ilícitas son de los delitos complejos que mayor flujo de ganancias genera en los mercados del crimen, con un poder de corrupción política, judicial y policial directamente proporcional al volumen de las transacciones efectuadas.

Las estadísticas internacionales estiman que en el mundo se blanquean capitales provenientes del narcotráfico equivalentes al 4% del producto bruto mundial,  criminalidad compleja que está en estrecha relación con el mercado ilegal del sexo y la trata de personas; semejante flujo de capitales obliga a las bandas de narcotraficantes y de tratantes, a contar con el auxilio de bancos, empresas e incluso estados nacionales cómplices que facilitan su estructura fiscal y jurídica para inocular las divisas dentro del mercado legal de capitales (Tondini, 2009).

La trata de personas es un delito violatorio de los derechos humanos consistente en el traslado forzado o por engaños de una o más personas, sin importar la edad o sexo, desde su lugar habitual de residencia hacia un destino dentro o fuera de las fronteras nacionales, privándolas total o parcialmente de la libertad con el objeto de ser explotadas de diversas maneras, siendo las principales la explotación laboral y la sexual (Cavazza, 2009).

La trata es la explotación de un ser humano (víctima) por la acción de otro/s (autor/es o victimario/s) siendo posible identificar en la comisión de este delito distintas etapas o fases. La primera comprende al conjunto de accionesdirigidas a la captación y/o reclutamiento de las víctimas, la segunda involucra el traslado y desarraigo de la persona, la tercera el recibimiento y acogidade la víctima en el lugar de destino y finalmente la explotación propiamente dicha (Ufase-Inecip, 2011).

Cuatro Fases de la Trata de Personas
Captación Constituida por las acciones desplegadas por el tratante y sus cómplices, dirigidas a ganarse la confianza de la víctima a través de engaños y falsas promesas.
Traslado Se materializa cuando la persona es traslada desde entorno habitual de vida a otro diferente, dentro del mismo país o fuera de él, produciéndose una situación de desarraigo y ruptura de los vínculos familiares y sociales.
Limitación o Privación de la libertad Implica la limitación de los movimientos y la libre circulación, no necesariamente a través de impedimentos físicos (cadenas, encierro, etc.) sino por medio de coacción psicológica (amenazas contra la propia víctima o sus familiares,  generación de deudas de imposible cumplimiento, retención de documentos, etc.)
Explotación Las actividades de explotación más frecuentes son: Prostitución ajena, Explotación sexual comercial, Trabajos o servicios forzados, Esclavitud, Servidumbre, que son prácticas análogas a la esclavitud y hay varios tipos como ser la servidumbre por deuda, servidumbre en trabajos agrícolas, matrimonios serviles, Mendicidad,  Alquiler de vientre, Extracción de órganos, etc. 

 Trata de Blancas

El concepto de trata de personas debe diferenciarse de la denominada ‘trata de blancas’, denominación que tuvo su origen a finales de siglo XIX  para dar cuenta de los traslados de mujeres europeas a países de Europa del Este, América y Asia con fines de explotación sexual(Myrtha Schalom, realiza en su libro La Polaca una interesante y valiosa reconstrucción histórica del accionar de la poderosa red de proxenetas Zwi Migdal a principios del siglo XX en la Argentina). El adjetivo de ‘blancas’ apuntaba a diferenciar esta actividad delictiva del tráfico de esclavos que en su mayoría eran de origen africano (Alsogaray, 1933). Tal denominación invisibilizaba el hecho de que la trata de personas afectaba y afecta a las personas sin distinción de origen étnico, ni de edad, ni de género, además de albergar un sesgo discriminatorio inaceptable para nuestra época; sin embargo algunos criminólogos aún hoy continúan utilizando esta denominación para identificar el tipo penal analizado en este trabajo [[1]].

Tráfico de Personas

Otra importante distinción es la referida al tráfico de personas. El tráfico ilícito de migrantes es la facilitación de la entrada ilegal de una persona en un Estado del cual dicha persona no sea nacional o residente permanente, con el fin de obtener un beneficio financiero u otraganancia de orden material(United Nations Office on Drugs and Crime, 2013). La acción del traficante de personas culmina una vez que el migrante ilegal cruza la frontera, mientras que en el delito de trata la acción criminal se prolonga en el lugar de destino restringiendo la libertad y sometiendo a explotación económica a la persona; además,en la trata el origen y destino de la víctima puede situarse dentro de las mismas fronteras del país (v.gr., el traslado de una provincia a otra o dentro de una misma provincia).

En algunos casos el tráfico de migrantes puede estar asociado a la trata de personas, situación que se da cuando los traficantes forman parte de una red delictiva internacional [[2]] que además de extraer ganancias con el ingreso ilegal de migrantes, trabajan de manera coordinada con quienes realizarán la posterior explotación de la víctima en el lugar de destino (v. gr. trabajo esclavo, prostitución forzada o extracción de órganos ).

Déficit de los sistemas de investigación criminal

En nuestro país el déficit de información acerca de la víctima y/o de las fases del proceso hasta el punto de la efectiva explotación sexual, constituye un obstáculo serio para el diseño e implantación de las políticas de prevención y conjura de este delito. La Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos y Trata de Personas de la República Argentina señala en un informe oficial,

“…respecto del perfil social de las víctimas (alfabetización, escolaridad, hijos a cargo,y otros) no han sido incorporados en las piezas judiciales materia de análisis”.

Y pone de relieve que la falta de este tipo de información en los análisis delos hechos revela que,

“…la Justicia ha prescindido de información valiosa para configurarlos mejor y adecuarlos jurídicamente a todas las opciones posibles”(Ufase-Inecip, 2011:10,12).

Cabría preguntarse porqué existiendo un cuerpo normativo [[3]] que coloca en un lugar central a las víctimasen términos de la asistenciaque el Estado debe prestarle una vez rescatada (véase ‘derecho de las víctimas’pp. 8), coexiste con un déficit tan notorio de información respecto de las características y necesidades de quienes deben ser asistidos. La UFASE señala que una de las razones es la deficiente utilización del testimonio de la víctima como elemento de prueba y la renuencia de los operadores judiciales y policialesa utilizar las guías o protocolos diseñados para la toma de las declaraciones (Ufase-Inecip, 2011:10).  De esta manera resulta complejo, cuando no directamente imposible,tener claridad acerca de los factores de vulnerabilidad que permitieron la captación de la víctima. Ello facilitaque se instalen o consoliden a nivel social caracterizaciones estereotipadas (v.gr.lasjóvenes de mala vida) y formulas simplificadas de las causas de un delito cuya trama es siempre compleja (v.gr. ‘porque son ignorantes’, ‘porque son pobres’ o ´drogadictos´).

Esta situación respecto de la información victimológica, en tanto se repite de manera más o menos sistemática en el ámbito judicial, no es sólo una deficiencia jurídica, sino también una modalidad de política criminal en el abordaje de la problemática en la que la víctima tiene en definitiva, un paradójico rol secundario.

 Notas

[1] La reconocida psicóloga y criminóloga Hilda Marchiori utiliza esta denominación en fecha tan reciente como 2011 (véase los artículos compilados en Entre libertad y castigo: dilemas del estado contemporáneo, Biblioteca Jurídica Virtual de la UNAM, http://biblio.juridicas.unam.mx)

[2] La delincuencia organizada internacional, se conforma por grupos de tres o más integrantes, con diferenciación de roles y/o funciones dentro de la estructura, abocados a la comisión de serie de actividades delictivas destinadas a crear, mantener y explotar mercados de bienes y servicios ilegales con la finalidad de lograr beneficios económicos y/o acumulación de poder (ONU, 2000).

[3]Ley 26.364, y 26.842 y normas complementarias

El encuadre jurídico de la trata de personas

El Protocolo sobre Trata de Personas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU, 2003) que entró en vigor el 25 de diciembre de 2003 y que para junio de 2012 fuera ratificado por 112 países, entre ellos la República Argentina, entiende por trata de personas a la captación, el transporte y/o traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, el usufructo de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos. El mismo protocolo declara que el consentimiento dado por la víctima de la trata de personas a toda forma de explotación intencional, conforme los términos indicados anteriormente, no se tendrá en cuenta cuando se haya recurrido a cualquiera de los medios comisivos enunciados. La captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de un niño con fines de explotación se consideran trata de personas incluso cuando no se recurra a ninguno de los medios comisivos indicados.

Como ya hemos señalado, el delito de trata es considerado por la comunidad internacional y la legislación nacional como un atentado contra la libertad de las personas que vulnera gravemente la condición humana, y una violación de los derechos humanos más elementales. Es por ello que los países firmantes acordaron actualizar sus legislaciones y aplicar programas estatales para combatir este flagelo y asistir a sus víctimas [4]. En la Declaración de los Principios Básicos de Justicia para las Víctimas de Delito y del Abuso de Poder, adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 11 de diciembre de 1985, reconoce que víctimas son, .. las personas que, individual o colectivamente, hayan sufrido daños, inclusive lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo sustancial de los derechos fundamentales, como consecuencia de acciones u omisiones que violen la legislación penal vigente en los Estados Miembros, incluida la que proscribe el abuso de poder. Podrá considerarse “víctima” a una persona, con arreglo a la presente Declaración, independientemente de que se identifique, aprehenda, enjuicie o condene al perpetrador e independientemente de la relación familiar entre el perpetrador y la víctima. En la expresión “víctima” se incluye además, en su caso, a los familiares o personas a cargo que tengan relación inmediata con la víctima directa y a las personas que hayan sufrido daños al intervenir para asistir a la víctima en peligro o para prevenir la victimización.

En la República Argentina el delito de trata queda tipificado en la Ley N° 26.634 de Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas, que incorpora al derecho interno, la totalidad de los lineamientos establecidos en el Protocolo de Palermo. Esta norma fue modificada por la Ley N°26.842, incorporando algunos ajustes reclamados por distintos actores sociales, y receptando las recomendaciones internacionales en la materia, una de ellas es la eliminación del consentimiento de la víctima como elemento de anulación de la tipicidad. Para destacar es que la ley argentina estipula la no punibilidad de las víctimas de trata, cuando su conducta sea el resultado directo del proceso de victimización.

El art. 145 ter del Código Penal Argentino, contempla circunstancias agravantes en relación a:

• La VÍCTIMA: cuando 1) Estuviere embarazada o fuere mayor de setenta años ; 2) Fuera una persona discapacitada, enferma o que no pueda valerse por sí misma ; 3) Fuere menor de dieciocho años . • Al AUTOR, cuando fuere: 1) Ascendiente, descendiente, cónyuge, afín en línea recta, colateral o conviviente, tutor, curador, autoridad o ministro de cualquier culto reconocido o no, o encargado de la educación o de la guarda de la víctima; y 2) Funcionario público o miembro de una fuerza de seguridad, policial o penitenciaria. • Al ACTO DE LA TRATA, cuando: 1) Mediare engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier otro medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad, o concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre la víctima; 2) En la comisión del delito participaren tres o más personas; 3) Las víctimas fueren tres o más; 4) Se lograra consumar la explotación de la víctima objeto del delito de trata de personas.

La ley argentina garantiza a las víctimas el derecho a ser asistidas en los siguientes rubros: • Información sobre los derechos que la asisten en su idioma y adecuado a su edad cronológica y psicológica, y asistencia legal integral y patrocinio jurídico gratuito. • Asistencia psicológica y médicas gratuitas, • Alojamiento apropiado, manutención, alimentación suficiente y elementos de higiene personal, • Capacitación laboral y ayuda en la búsqueda de empleo, • Protección ante posibles represalias contra su persona o su familia • Prestar testimonio en condiciones especiales de protección y cuidado. En las leyes penales argentinas, al menos en su gran mayoría,la víctima es sólo un elemento más del proceso penal [5], mientras que en la ley de trata el ofendido ocupa como se dijo un lugar principal en lo que refiere a la atención de los daños emergentes de la comisión del delito [6].El análisis de los servicios prestados por el Estado a las víctimas son un elemento esencial para comprender su situación,en la medida que éstos cumplen una función amortiguadora de los efectos de la victimización secundaria [7] ligada al sistema de administración de justicia (Reyna Alfaro, 2008) y en menor medida,una función reparatoria y/o compensatoria de la victimización primaria.

El diseño e implementación de una política estatal de asistencia a las víctimas requiere no solo de una legislación adecuada sino también de recursos económicos suficientes y de conocimiento de los operadores de las necesidades específicas de las víctimas. Cuando se analiza la aplicación efectiva de los servicios previstos en las normasde los países Latinoamericanos,se observa que los programas de asistencia cumplen demanera parcial y con notorias disparidades según los países el objetivo de brindar una atención integral a las víctimas, aunque es cierto que se ha avanzado mucho en las últimas décadas (Departamento de Estado EE.UU, 2012; Reyna Alfaro, 2008:145; Dzib Aguilar & Gil Toot, 2012) [8].

EXPLOTACIÓN DE LAS VÍCTIMAS: FINALIDADES.

La dinámica delictiva y la legislación delimitan cuatro modalidades de explotación, según el propósito económico de la conducta criminal, a saber: I. explotación laboral, II. Explotación sexual, III. Establecimiento de relaciones filiares, IV. Comercialización de órganos. En este trabajo me abocaré al análisis victimológico del segundo tipo es decir, el de las víctimas de trata con fines de explotación sexual en la fase de captación, puesto que es en estafase en la que el perfil victimológico adquiere mayor relevancia para comprender cómo los factores de vulnerabilidad hacen ‘elegible’ a una persona por parte del sujeto activo del delito (victimogénesis [9]).Ello nos aporta indicadores empíricos que nos orientarán acerca de adónde deberían enfocarse las acciones de prevención primaria, naturalmente anteriores a la aplicación de la ley penal y ligadas a las políticas de protección social (educación, vivienda, trabajo y servicios sanitarios). Las etapas posteriores (el traslado, el alojamiento o acogida de la víctima en un entorno que luego será el escenario del sometimiento y explotación), conforman un continuum de daño y degradación física, moral y psicológica cuyos efectos abren una profunda huella en el psiquismo de la víctima, cuyo análisis es materia para otra investigación.

Notas.

[4] El convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena fue aprobado en Argentina por Ley N° 11.925 del 30 de septiembre de 1957. Entrada en vigor en Argentina el 13 de febrero de 1958. El protocolo final entró en vigor en Argentina el 1° de marzo de 1961 por Ley N° 15.568. La Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (Convención de Palermo) y su Protocolo Complementario para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente mujeres y niños (Protocolo de Palermo) de fecha 15/11/2000, ambos fueron aprobados por Ley N° 25.632 de agosto de 2002.

[5] Eugenio Raúl Zaffaroni, caracteriza la situación de la víctima en el sistema penal del siguiente modo “En el mundo penal la lesión la sufre el señor (Estado, república, monarca, el que manda) y la víctima es sólo un dato, una prueba, que si no se aviene a serlo se la obliga y coerciona incluso con el mismo trato que su ofensor. En síntesis: el ofensor no es la persona que ofendió sino un constructo de la retorta alquímica del derecho penal, y la víctima no es la persona ofendida, sino un dato que es menester aportar al proceso: la víctima no es una persona, es una prueba. (Zaffaroni, 2001:07-8 citado en Reyna Alfaro, 2008)

[6] Véase Eser, A.(1989) respecto de las tendencias legislativas nacionales e internacionales a favor de un mayor protagonismo a la víctima en el procedimiento penal.

[7] Comprende la experiencia personal de la víctima con el sistema policial y judicial. Es una nueva vivencia traumática que se concatena al delito sufrido (victimización primaria) pudiendo ser más cruel y grave en sus consecuencia psicológicas, en la medida de que la víctima ve frustrada (total o parcialmente) sus expectativas de recibir protección y comprensión de quien tiene la obligación legal y ética de brindarla (el Estado) (Asociación Vasca de Criminología, 2013).

[8] Reyna Alfaro afirma, siguiendo a otros autores (Albrecht, 2006; Roberts et al., 2003,  yDelmas-Marty, 1986), que la víctima y los discursos ideológicos en torno a ella son sumamente útiles para el discurso político de quienes aspiran o detentan el poder. El  populismo penal como tendencia legislativa surge de coyunturas electorales y tiene por meta acrecentar el caudal de votos sin que la efectividad de la norma tenga en su instrumentalización un efecto significativo en modificar los factores que generan el delito (Reyna Alfaro, 2008), afirmación que puede aplicarse también a la contraparte del infractor que son las condiciones de las víctimas. Más adelante, en las conclusiones de su trabajo el autor es más categórico al afirmar que el populismo penal no ofrece a la víctima una atención real de sus intereses, por el contrario, supone su uso y con ello su denigración. En similar sentido Dzig Aguilar y Gil Toot(2012) denuncia la ineficiencia de las autoridades encargadas de la justicia y la seguridad pública en la persecución del delito y la asistencia de las víctimas.

[9] La victimogénesis es la rama de la victimología que estudia los factores y las conductas que predisponen a ciertos individuos a un riesgo aumentado de ser objeto de un tipo específico de delito.  (Marchiori H. , 2004)

EXPLOTACIÓN SEXUAL. EL MEDIO SOCIAL COMO FACILITADOR PARA LA COMISIÓN DEL DELITO.

El 98% de las víctimas de la trata con fines de explotación sexual son mujeres y niñas (Ufase-Inecip, 2011) y esto es compatible con una la sostenida demanda de servicios sexuales cuya clientela es mayoritariamente masculina, en el marco sociocultural en el que aún las conductas sexuales denigratorias hacia la mujer constituyen una forma de afirmación viril. Así, en el lenguaje de la calle, expresiones como ‘ir de putas’ o ‘tener un gato’ tienen una connotación satírica y de implícita aprobación para el varón que despliega tal conducta. En igual sentido la prensa, el cine y la televisión naturalizan la explotación del cuerpo femenino al servicio de los ‘irreprimibles’ impulsos sexuales de una supuesta ‘naturaleza masculina’. Estos mensajes penetran con mayor intensidad y literalidad según la edad y la clase social de quien lo recepta, generando las condiciones simbólicas para que la prostitución y los tratos denigrantes hacia la mujer se naturalicen.

La familia que es o debería ser el anillo de protección más efectivo ante este fenómeno, es inoculada de forma sistemática, a través de diversos canales, con un imperativo deshumanizante: lo que cuenta es el éxito económico.  No es casual que los reclutadores utilicen como pantallas de sus actividades criminales ficticias agencias de modelos o de empleos, promesas de casting televisivos o publicitarios, en donde  lo que aparece casi siempre es la ‘generosa’ oferta de bienestar económico, reconocimiento público, y un acrecentamiento de la posesión de los bienes-fetiche que marcan la pertenencia a un determinado estrato o condición social  (joyas, celulares, ropa, vehículos, etc.).

En un contexto de degradación ética, pobreza y corrupción sistémica como el que atraviesan algunos países latinoamericanos, no sorprende que las redes de trata cuenten, en la fase de captación, con la complicidad del círculo familiar y/o personas próximas al entorno de la familia. Esta situación, sumada a la manipulación emocional,  induce a la víctima a relajar los ya bajos niveles de alerta y autocuidado.  Es necesario resaltar que lo bueno para si, junto con lo inaceptable y peligroso para los miembros de la familia, es una construcción subjetiva compleja que se da en el marco de un proceso histórico, político, cultural y económico.

Lo siniestro familiar

En la teoría psicoanalítica encontramos el concepto de  “lo extraño inquietante” (Freud, 1919), para delimitar aquello que esconde una ominosa amenaza bajo la forma exterior de lo familiar y conocido. En idioma alemán la palabra heimlich tiene el doble sentido de familiar, íntimo y amable, y también lo secreto, lo oculto, lo impenetrable. Esta última acepción, alude consecuentemente a lo ocultado, lo escondido y lo peligroso. Lo extraño inquietante en la obra freudiana marca el juego dialéctico entre lo familiar y lo extraño articulado en un mismo objeto o persona. Dice la psicóloga chilena Pilar Errázuriz (2001),

lo paradójico consiste en que la fuente de pavor no es lo extraño en su oposición inmediata a lo familiar, sino que lo que antes era familiar, emerge bajo el aspecto amenazante, peligroso, siniestro y que, a su vez, refiere a algo conocido desde siempre que ha estado oculto en la sombra” (Errázuriz, 2001)

Nos agobia el espanto cuando en las noticias o en los procesos judiciales se ventila que una madre consentía las violaciones a su hija a cambio de cigarrillos y alcohol [[1]], o cuando un padre obliga a su hija de doce años a ejercer la prostitución [[2]]. Lo extraño inquietante emerge disruptivamente entre los miembros de la comunidad pero también, y muy particularmente, en las propias víctimas que a consecuencia de ello sufren un desgarramiento psicológico crónico y profundo.

En la casuística se verifica con frecuencia que la víctima es engañada y entregada al reclutador [[3]] por y/o con la complicidad de algún integrante de la familia (madres, padres, hermanos, cuñados, etc.) o incluso la pareja (Dzib Aguilar & Gil Toot, 2012). Para ilustrar se reproduce el texto de una declaración en sede judicial tomada en un Juzgado Federal de la Provincia de San Juan:

“… la declarante tomo conocimiento a través de su madre que su hermana V. estaba desaparecida, pero ninguna de sus hermanas le manifestó nada antes. Que recuerda que tomó conocimiento de la desaparición de su hermana V.  antes de su cumpleaños de 15. Su madre le manifestó que había desaparecido (…) que recuerda que fueron sus hermanas y un masculino que no sabe el nombre, con quien se vio por última vez.  Que ella estaba presente en el lugar, y vio cuando el hombre sacó un arma para asustarla, pero estaba vestido de civil, porque lo que cree que no era policía (…) discutían con su madre y recuerda que su hermana le recriminó el haber hecho la denuncia (…) y la declarante pudo escuchar cuando su hermana J. entre risas cómplices con sus otras hermanas manifestaron “cagamos vamos a tener que ir a declarar”

El engaño es urdido por el captador/reclutador en torno a ofertas de ‘imperdibles’ oportunidades laborales y/o económicas,  lo cual constituye para la víctima una solución a su (grave) situación social, económica y familiar (Marchiori H. , 2010). Factores individuales como la inmadurez psicológica,  la baja autoestima y un historial de vida signado por malos abusos y malos tratos (violencia doméstica o intrafamiliar), concurren para facilitar la labor del delincuente [[4]].

La manipulación

En un primer momento el captador recurre a una estrategia de persuasión en la que pueden estar incluidos promesas amorosas o simplemente protección y cuidado.  Con el tiempo la dinámica de la relación va virando lentamente hacia la dominación psicológica y el chantaje emocional. La víctima ante la posibilidad de sufrir una nueva pérdida y sobre todo de alguien que se ofrece como protector/benefactor, en aras de conservar el vínculo progresivamente va cediendo terreno sometiéndose ‘voluntariamente’ a las manipulaciones de su victimario.

Convencer no es lo mismo que persuadir (…) Convencer es hacer que el otro admita una forma de pensar o de actuar mediante explicaciones racionales (…)

Persuadir es provocar un cambio en la voluntad del otro mediante argumentos lógicos, pero también actuando sobre la afectividad, a través de la seducción o la adulación. En este caso, el interlocutor participa activamente en el proceso, pues el que intenta persuadir al otro adapta su discurso a su sensibilidad y también a su vulnerabilidad. (Hirigoyen, 2012, págs. 32-33)

Cuando la víctima toma doloroso conocimiento de que ha sido objeto de un ardid para someterla, es demasiado tarde y se descubre a si misma atrapada, con un intenso sentimiento de culpa por haber creído y confiado. Las formas de control y coerción son severas y difíciles de eludir, pues regularmente van acompañadas de amenazas de daños graves para la víctima o su familia.

Diagnósticos de personalidad

En un estudio realizado por la Universidad Autónoma de Yucatán (Dzib Aguilar & Gil Toot, 2012) se ha intentado perfilar la personalidad de las víctimas en base al diagnóstico que 22 peritos forenses [[5]] especializados en trata  realizaban a partir de la lectura de un caso. La clasificación de trastornos mentales utilizado fue el DSM-IV (1995). El trastorno esquizoide [[6]] de personalidad fue identificado por el 80% de los profesionales no psicólogos, mientras que los psicólogos sólo en un 41% arribaron a esa conclusión.  El trastorno por evitación [[7]] y el trastorno de personalidad dependiente [[8]] fue indicado  por el 100% de los profesionales, mientras que el trastorno histriónico [[9]] fue diagnosticado por el 88% de los profesionales.

En cambio, el diagnóstico de trastorno antisocial [[10]] y narcisista [[11]] de la personalidad fue unánime cuando se trató de considerar a la figura del captador/tratante. La conclusión a la que arriban los investigadores en base a estos resultados, es que las personalidades antisociales y/o narcisistas de los captadores se acoplan con personalidades de tipo dependiente y evitativa, esquizoide e histriónica. Si bien concuerdo en términos generales con la conclusión final en la medida en que parece coincidir con lo que se conoce a partir del análisis de la casuística, el diseño metodológico del trabajo no parece ser el adecuado para construir un perfil general de las víctimas, en el caso de que ello contribuya a comprender mejor a las víctimas.

 

Notas

[1] La Verdad OnLine: http://www.laverdadonline.com/detallenoti.php?recordID=16037 Recuperado el 16/05/2013

[2] El Proceso: http://www.proceso.com.mx/?p=337421 Recuperado el 16/05/2013

[3] El reclutador puede ser el principal engranaje de la organización criminal  aunque con frecuencia trabajan como ‘empleados’ de organizaciones mayores. En el primer caso, el reclutador explota a jóvenes a través de la prostitución forzada; en el segundo caso, pertenece a un grupo u organización delictiva en la que ejecuta una tarea de captación y reclutamiento (Marchiori, 2010 citada en Dzib Aguilar & Gil Toot, 2012)

[4] Véase el testimonio fílmico de ‘Alejandra’ publicado por un diario de la provincia de Tucumán en el que brinda detalles sobre cómo fue captada, trasladada y explotada con la complicidad de sus amigos  y de las fuerzas de seguridad de las provincias de Tucumán y Salta. (La Gaceta de Tucumán, 2012)

[5] Psicólogos y de otras especialidades.

[6] Patrón conductual de desconexión social y de restricción de la expresión emocional.

[7] Inhibición social, sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa.

[8] Comportamiento sumiso y adherente, relacionado con una excesiva necesidad de ser protegido y guiado.

[9] Patrón de emotividad exacerbada  y de una acusada necesidad de atención.

[10] Patrón conductual caracterizado por el desprecio y violación de los derechos de los demás.

[11] Patrón conductual en la que prevalecen las ideas de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía.

Trata de personas en Argentina

El crimen organizado es fuente de un constante flujo de capitales que posibilita a las bandas criminales financiar y sostener redes complejas dedicadas al tráfico de diversas mercancías, desde armas, drogas hasta personas y órganos. La trata de personas es una realidad dolorosa en América Latina y en el mundo que crece al calor de la pobreza, la exclusión social y una cultura que aún hoy, naturaliza y tolera la explotación sexual de las niñas y mujeres con diversos argumentos.

La trata de personas es un delito violatorio de los derechos humanos consistente en el traslado forzado o por engaños de una o más personas, con el propósito de explotar ilegalmente su fuerza de trabajo o para someterla al comercio sexual con extraños a cambio de dinero. Las redes criminales invierten gran parte de las ganancias obtenidas a sostener una trama de protección política, judicial y policial incrementando notablemente la indefensión de los sectores más vulnerables de la sociedad, aun cuando desde el discurso político se sostenga el conveniente ‘combate a la criminalidad’.

Los medios de comunicación propalan un mensaje que cala hondo en amplios sectores de nuestra sociedad, especialmente aquellos más postergados y con menos recursos simbólicos para tomar una posición crítica: lo que cuenta es el éxito. La desesperada búsqueda de reconocimiento, inclusión y bienestar económico, en el marco de una situación objetiva de pobreza y exclusión, induce a niñas y mujeres a relajar sus conductas de autocuidado dejándose conducir hacia el cadalso con falsas promesas de trabajo y prosperidad.

La victimología, en tanto espacio interdisciplinario de conocimiento y praxis, nos permite abordar de manera sistemática e integral las características o perfil victimológico de las personas captadas por los tratantes. La mayoría de los perfiles victimológicosdelineados por los expertos, los protocolos de actuación de las fuerzas de seguridad y la legislación internacional y local específica que pune el delito de la trata, relacionan este fenómeno con la pobreza, la marginalidad, y a la desintegración de las redes de contención familiar y comunitaria.

Lamentablemente en los sistemas oficiales de información criminal de la Argentina, predomina la oscuridad y la disparidad de criterios de clasificación. Los datos con los que se cuenta son fragmentarios, incompletos y poco confiables, aun así queda claro que la trata es un fenómeno creciente y preocupante en nuestro país.