Desaparición en el territorio de la 21.24. Violencias e Identificación de un pibe pobre de la barriada.

 

La 21.24, Barracas, es un territorio donde las violencias toman formas diversas, adaptadas a sus integrantes, diferentes de cualquier otra barriada. El Registro de búsqueda de personas con padecimientos mentales e incapaces de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires informa un número de 173 personas desaparecidas, 49 mujeres y 124 varones, su gran mayoría, se ausentaron de los propios establecimientos que los tenían bajo su tutela. En algún punto entre las violencias de la 21.24 y aquellas del aparato estatal que no puede dar asistencia a estos pacientes se inscribe la desaparición de A.F.L. A.F.L sufría un trastorno psiquiátrico que no estaba tratando, había perdido su empleo y vivía junto a su madre en la Villa 21.24. Inmigrante, peruano, pobre, psiquiátrico, muchas adscripciones para que la estigmatización y la presencia intermitente del estado se hagan carne en su persona y coadyuvaran en su desaparición. La burocracia judicial terminó de realizar el trabajo con una investigación casi nula de su paradero y, en espejo, una investigación sobre la aparición de un cuerpo NN infructuosa. Sebald escribe “Nuestra dedicación a la historia, era una dedicación de imágenes prefabricadas, grabadas ya en el interior de nuestras mentes, a la que no hacemos más que mirar cuando la verdad está en otra parte, en algún lugar apartado todavía no descubierto por nadie” (2002:75), de eso se trata esta reconstrucción.
El lado A.  ¿Quién desaparece? El 9 de abril de 2011 A.F.L. es visto por última vez en inmediaciones de su casa en la Villa 21.24. Un brote que sufre, una ambulancia que no llega a tiempo, vecinos impotentes que no pueden detenerlo, precipitan su partida. La denuncia es realizada por su madre y su tía, ambas empleadas domésticas, en la Comisaría 32 situada en Parque Patricios. La causa recae en el Juzgado Criminal de Instrucción Nro. 29, Secretaría 152, con intervención de la Fiscalía de Nueva Pompeya y Parque Patricios. Pocos días después de este episodio, un amigo de la familia, trabajador de un emisora radial, llama a la madre para comentarle que una oyente de la radio se comunicó para dar aviso acerca de un hombre que se encontraba deambulando por Pasaje San Telmo de La Matanza. Este hombre aparece tendido en el suelo, nuevamente los vecinos intentan ayudarlo, se comunican con la policía pero al llegar el móvil el hombre manifiesta que se encuentra en condiciones para continuar sin ayuda. Se retira del lugar y no se lo vuelve a ver. La madre y la tía de A.F.L. comentan que creen que su caso es uno de los tantos de violencia institucional ya que la última vez que ven con vida a A.F.L. este estaba discutiendo con la policía. Así comienzan un derrotero que durara años con una casi nula respuesta estatal.
El lado B.  ¿Quién aparece?. El 18 de Abril del 2011, aproximadamente a las 13 horas, cerca del Puente Uriburu, altura Avenida 27 de Febrero con intersección de AV. Delezcano, se encontró en las aguas del Riachuelo un cuerpo sin vida sujeto por la barrera de contención de residuos, del lado de Capital Federal. El caso cae en el Juzgado Criminal de Instrucción n° 22; la fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción n°38 es la encargada de llevar adelante la investigación. Se toman una serie de medidas que permitirían identificar el cuerpo: toma de impresiones dactilares para poder realizar un confronte dactiloscópico, peritaje de la ropa con la que fue encontrado el cuerpo y autopsia del cuerpo en la Morgue Judicial en Capital Federal mediante la cual se determina que la causa de muerte es asfixia por inmersión. También se solicita la recepción de denuncias, solicitud de paradero, etc., de personas de sexo masculino con las características del N.N encontrado. En principio, se solicitan las denuncias a la División de Búsqueda de Personas Desaparecidas de la Policía Federal Argentina, para luego ser derivados por  ellos -ya que solo tratan con la búsqueda de personas identificadas- al centro de orientación de las personas de la Policía Federal Argentina, donde manifiestan que en el sistema de datos no había denuncia o solicitud de paradero con las características del NN hallado. Por último, se solicitó información a la Dirección de Registro de Personas Desaparecidas de la Policía Bonaerense, que al igual que las otras dependencias, arrojaron resultados negativos. En menos de un mes la causa es archivada y la fiscalía interviniente solicita autorización para la inscripción del fallecimiento y la inhumación por vía administrativa en el cementerio de la Chacarita lo cual se concreta en julio de 2011.
A + B: identificación. A principios del año 2013, la Procuraduría de trata y explotación (PROTEX) y ACCT ponen en marcha un proyecto cuyo objetivo es la búsqueda e identificación de víctimas de trata y delitos conexos. La premisa inicial con la que se trabajó era que si se deseaba identificar a las personas buscadas cuya desaparición estuviera relacionada a un hecho de trata, a pesar de las dificultades, debía comenzarse por el conjunto de todas las personas denunciadas como desaparecidas. Para poder llevar adelante las identificaciones se solicitaron denuncias de desaparición, extravío, ausencia de menores y mayores por diversas razones desde 1990 a la actualidad a las Secretarías de DDHH del país y a las Policías Provinciales. Estas solicitudes fueron enviadas inicialmente en diciembre de 2013. En marzo de 2015, la PROTEX junto a ACCT, trabajan en las dependencias del RENAPER con el fin de  relevar las actas de defunción y las huellas dactiloscópicas de personas NN de todo el país. Este relevamiento permitió cruzar la información de los NN con las de aquellas personas que han sido denunciadas como desaparecidas. De esta forma en el año 2015, los registros relevados fueron enviados al Ministerio de Seguridad de la Nación, Dirección Nacional de Enlace y Cooperación con los Ministerios Públicos, para realizar los cotejos identificatorios. De esta manera, se establece la identidad del NN hallado en 2011. Se trataba de A.F.L. Con la identificación se pudo establecer un nexo causal entre ambas causas judiciales. El desaparecido el 9 de abril del 2011 es la misma persona que aparece sin vida en aguas del Riachuelo solo nueve días después. La madre y la tía de A.F.L. son notificadas de su identificación en septiembre de 2015. Las dudas sobre la misma no tardan en llegar por lo que se solicita la exhumación y la identificación genética del cuerpo identificado como A.F.L. El Juzgado n° 29, Secretaría 152, no hace a lugar a la exhumación y al análisis genético por considerar prueba suficiente de la identidad el análisis dactiloscópico. La Fiscalía de Nueva Pompeya y Parque Patricios apela el fallo el cual finalmente es revertido. La exhumación es realizada por ACCT y el Servicio de Antropología Forense de la Morgue Judicial de CABA en Marzo del 2016. Nos apersonamos al Cementerio de la Chacarita bien temprano por la mañana. Cuando todos los imprevistos fueron resueltos nos encaminamos hacia la sección indicada. Una vez que determinamos la tumba correspondiente comenzamos a la exhumación. Delimitamos el lugar (una especie de cuadrícula hecha con hilo que rodea la tumba), sacamos nuestras herramientas y, con ayuda previa de  trabajadores del cementerio  se removieron las primeras capas de tierra. Comenzamos a cavar. Utilizamos cucharines, estecas y diversas herramientas propias de la arqueología. La familia de A.F.L. miraba atenta. Mientras sacábamos la tierra escuchábamos llantos silenciosos que nos recordaban lo difícil del momento. Luego de aproximadamente 25 minutos logramos hallar lo que presuntamente era el cuerpo. Se encontraba dentro de una “body bag”, por este motivo decidimos quitar el cuerpo de la fosa en bloque sobre una camilla e introducirlo dentro del vehículo de la Policía Federal que asistió en la tarea. Finalizada nuestra tarea, nos acercarnos hacia la familia a contarles el por qué y el para qué de lo que acababan de observar. Escuchaban atentos. Finalizado nuestro relato oímos de parte de ellas (eran todas mujeres) un dolorido pero intenso: “…GRACIAS, sin la ayuda de ustedes jamás podríamos haber encontrado a A.F.L.…” Con un nudo fuerte en la garganta agradecimos sus palabras y nos dirigimos hacia la salida. Mientras caminábamos hacia la puerta del cementerio nos preguntábamos cuantos más A.F.L. existirán. A partir de un posterior análisis antropológico forense de los restos esqueléticos, se obtuvieron resultados que permitieron determinar las características físicas de los restos exhumados: se trataba de un individuo masculino de entre 28 y 38 años con una estatura de alrededor 171 o 175 cm. El laboratorio de genética de la Morgue Judicial tomó muestras para los cotejos identificatorios. En un primer análisis genético las muestras se encontraron contaminadas por lo que no se arribó a un resultado concluyente lo que llevó a un nuevo muestreo.
Acción y Omisión. Violencias y Territorio. Esta última imagen de A.F.L. que lo posiciona discutiendo con un agente policial aun no puedo ser corroborada pero real o no, es indudable que la violencia institucional fue una constante en su vida. El estado emana violencias desde sus diferentes dispositivos: el neuropsquiatrico, la asistencia social que no se hace presente, la policía que llega tarde o aun peor perpetra la desaparición, las fiscalías que no investigan debidamente y los jueces que rechazan medidas de gran importancia para las familias. Este consorcio de dispositivos estatales se conjugan para la desaparición de los pobres, inmigrantes, psiquiátricos, desempleados, villeros. Muchas adscripciones para una misma identidad que se solapan en una sola experiencia vital, en un solo cuerpo y estallan en la desaparición. La 21.24 se erige aquí como el territorio donde la ausencia se hace espacio y tiempo, donde las violencias despliegan sus fuerzas como imágenes y mensajes agentes sobre la comunidad que generan brechas y rupturas de lazos sociales. La muerte, posible desenlace de estas ausencias, sobrevuela aquellos territorios en donde las desapariciones son un común todos los días. “Cuando un hombre muere la sociedad no solo pierde una unidad, sino que resulta alcanzada en su propio principio de vida, en su fe en ella misma” (1990:90) menciona Hertz. Aquellos lazos sociales que se rompen, como consecuencia de la pérdida de alguien, evidencian lo que la sociedad siente pero le es difícil expresar; un dolor tan profundo que calla voces pero que también despierta gritos ensordecedores de justicia y,  sobretodo, de verdad.
**Texto escrito por Silvia Carlini, Víctor Pagano, Nadia Rabuffetti y Belén Sandoval.

Seminario “Discursos contra hegemónicos sobre trata de personas”

Para los meses de abril y mayo, ACCT ha organizado un seminario cuyo hilo conductor son los discursos sobre el delito de trata de personas que se corren de aquellos hegemónicos y que intentan y performan otras maneras de entender este fenómeno.

El seminario aborda tres grandes ejes que diseñamos en base a temas que fueron surgiendo el año pasado durante la capacitación de actualización que dictamos. Esta capacitación fue bien en/cuadrado en las discusiones teórico/practicas clásicas que bordean la trata de personas y las políticas publicas instauradas a partir de la ley de PREVENCIÓN Y SANCIÓN DE LA TRATA DE PERSONAS Y ASISTENCIA A SUS VICTIMAS de 2008. En estos encuentros surgieron preguntas cuyas respuestas solo se construirán con el aporte de la teoría social y de colectivos que interpelan los discursos hegemónicos y establecidos desde el estado y algunos sectores de la sociedad civil sobre el fenómeno de la trata.

Entonces este seminario tiene, un primer eje,  TRABAJO/TRABAJOS, trabajo informal, neoliberalismo, la explotación asumida, la financiarizacion de la explotación, Dignidad/Trabajo; el segundo eje, es CUERPO, la explotación en el cuerpo, la fragmentación del cuerpo, la construcción de identidades; el tercero, es MOVIMIENTOS SOCIALES contra la explotación y la trata de personas, otras formas de luchar e interpretar este delito.

Para inscribirte en el seminario debes completar el siguiente formulario y enviarlo a info@acctlatam.org: FORMULARIO 2016

El cronograma de clases podes descargarlo en el siguiente link:PROGRAMA ACCT 2016 -1 cuatrimestre-

Trata de Personas: el largo camino a una definición internacional

Es importante diferenciar “prostitución/trabajo sexual” y “trata de personas con fines de explotación sexual”. Lo primero, si bien está sujeto a los debates que ya hemos visto, y aunque pueda considerarse que está condicionado en mayor o menor medida por el entorno cultural o económico, no cuestiona que en algún punto pueda existir cierto consentimiento de la persona, al menos en sus niveles más concretos, para involucrarse en dichas actividades, así como la posibilidad de desvincularse de ellas. En cambio, la trata de personas con fines de explotación sexual atenta directamente contra esa libertad, y por tanto atenta también directamente contra la dignidad de las víctimas de estos crímenes. En ese sentido, todo el espectro del debate resumido en el capítulo anterior acuerda en condenar esta última actividad criminal y en la necesidad de brindar todo tipo de asistencia las personas, en su inmensa mayoría mujeres, que hayan sido víctimas de esta forma de abuso y de perseguir penalmente a sus responsables de ella y a aquellos que puedan brindarles soporte, como particulares o desde el aparato estatal. En esta misma tarea se inserta ACCT.

A pesar de que suele leerse que la trata de personas es “la esclavitud del siglo XXI”, no hay nada más lejos de la realidad que dicha frase. Lamentablemente, tráfico de esclavos con fines laborales y sexuales se han registrado en todas las épocas, sólo que hasta el siglo XIX dicha actividad, en parte, era considerada legal en lo que refería a las mujeres africanas o indígenas. En cambio, cuando a fines del siglo XIX y principios del XX, se detectó que dicho tráfico se había extendido a las mujeres europeas o americanas a fin de ser prostituidas o vendidas como esposas en los países árabes o asiáticos, el fenómeno comenzó a ser llamado como “Trata de blancas”. Fue en ese momento en que comenzó a relacionarse ese tráfico a secuestros, engaños u otras formas de coacción con el fin de explotar sexualmente a las víctimas.

Las posiciones abolicionistas de principios de siglo XX monopolizaron el debate sobre la trata, logrando a partir de 1904 una serie de documentos de importancia creciente hasta que en 1949 la ONU firmó el “Convenio para la represión de la trata de personas y la explotación de la prostitución ajena”, ratificado por nuestro país en 1957 y vigente desde febrero de 1958.

Luego de muchos años de silencio sobre el tema, a fines de los años 80 vuelve a debate como consecuencia del incremento de la migración de la década del 70, que complejizó superlativamente las dinámicas migratorias alrededor del mundo. A partir de aquí comenzó a denominárselo “tráfico de personas”, traducción literal de “trafficking-in-persons”, como comenzaba a aparecer en la literatura de habla inglesa que se introdujo paulatinamente en Latinoamérica (EZETA, 2006).

Este aumento en el número de casos, así como su expansión hacia regiones que hasta entonces no parecían tan afectadas, en parte respondió a factores como una mayor facilidad en las comunicaciones globales y en el acceso a la información. Pero también deben tenerse en cuenta las profundas dificultades económicas que enfrentaron muchos países -especialmente aquellos en desarrollo y las economías en transición- y su consiguiente inestabilidad socioeconómica, que produjo circunstancias de “expulsión” como desempleo o subempleo, falta de oportunidades educativas y desarrollo social, y un muy limitado acceso a servicios de salud y educación.

Como consecuencia de este mismo proceso, se fueron creando obstáculos cada vez mayores a la migración regular, y esta situación aunada a cuestiones como la creciente demanda de mano de obra de bajo costo en los países de destino, vacíos legales en la mayoría de los Estados y falta de una visión integral para combatirla, han hecho de la trata de personas uno de los tres negocios más rentables del crimen organizado después del narcotráfico y la venta ilegal de armas.

Finalmente, en diciembre del año 2000, se firmó la Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Transnacional y sus dos Protocolos Complementarios, uno contra la Trata de Personas, en especial Mujeres y Niños, y un segundo contra el Tráfico Ilícito de Migrantes por Tierra, Mar y Aire. La Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Transnacional entró en vigor en septiembre de 2003 y tiene dos funciones principales: la primera, fortalecer una respuesta internacional coordinada, eliminando en lo posible las diferencias que presentan los diferentes sistemas de legislación nacional; la segunda, desarrollar un grupo de estándares para que las legislaciones domésticas puedan combatir efectivamente al crimen organizado. Con este objetivo, los Estados signatarios se han comprometido específicamente con las siguientes seis acciones:

  1. Penalizar la participación en grupos de crimen organizado, incluyendo corrupción, lavado de dinero y obstrucción de la justicia.
  2. Combatir el lavado de dinero.
  3. Agilizar y ampliar el alcance de la extradición.
  4. Proteger a los testigos que declaren contra el crimen organizado.
  5. Estrechar la cooperación para buscar y procesar a sospechosos.
  6. Fomentar la prevención del crimen organizado en el campo nacional e internacional.

El Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños, entró en vigor el 25 de diciembre de 2003. Por primera vez un instrumento internacional define la trata e insta a los Estados a crear mecanismos para su prevención, legislar internamente para combatirla y capacitar a sus funcionarios para aplicar dicha legislación.

Delito de trata de personas con fines de explotación sexual. Perfil victimológico.

La caracterización penal de la conducta punible brinda escasa información sobre los damnificados y los mismo respecto de losfactoresque facilitaron el haber sido blanco de la agresión. La victimología nos revela que la probabilidad de convertirse en víctima de un hecho delictivo no se distribuye de manera homogénea en la población, como tampoco ocurre con los trastornos mentales o las enfermedades infecciosas. Existen características personales y factores de vulnerabilidad  (individuales y sociales), que incrementan las chances  de que un determinado colectivo de individuos sea objeto de una conducta antisocial, crimen o delito. En el presente trabajo se busca delinear el perfil victimológico de quienes resultan ser sujetos pasivos del delito de trata de personas con fines de explotación sexual en la fase de captación, desde la perspectiva de la psicología forense.

Aporte de la victimología

La victimología, en tanto espacio interdisciplinario de conocimiento y praxis, nos permite abordar de manera sistemática e integral las características o perfil victimológico de las personas captadas por los tratantes.

La victimología nos revela que detrás de cada víctima de las redes de trata se teje un conjunto complejo de factores de vulnerabilidad económica, social y cultural que se entrelazan con trayectorias de vida signadas por el abandono parental, los abusos y los malos tratos. El sufrimiento y el abandono es el común denominador en los relatos de las víctimas rescatadas aunque naturalmente, existan excepciones a esta generalización [[1]]

Frecuentemente el examen biográfico de la víctima sitúa el sometimiento a manos del tratante como un punto de llegada, luego de un largo trayecto de experiencias vivenciales negativas. Punto de arribo que se caracteriza por la fractura subjetiva de las niñas y mujeres que son engañadas y trasladadas lejos de sus hogares para ser sometidas a las más denigrantes condiciones de explotación.

¿Quienes son las víctimas?

En la antigüedad se denominaba víctimasa los seres humanos o animales que eran elegidos para morir en sacrificio, y victimarius era el verdugo o sacerdote encargado de matar. Con el tiempo se fue extendiendo el uso de este vocablo para designar a todo aquel que sufre injustamente a causa de la acción de otro. Es interesante señalar que en el latín el vocablo víctima está próximo a víctus(alimento para otro, y en una segunda acepción, sujeto vencido) y vinctus (encadenado) . En los cultos romanos antiguos la víctima era aquella que cargaba con los pecados de todos y su sacrificio permitía liberar a la comunidad de la ira de los dioses. No deja de ser sugestivo cómo el rastro etimológico de la palabra que nombra al que sufre por causa de otro, aglutine con tanta riqueza de sentido el drama actual de aquellos que son objeto del delito de la trata. Rastro de significados que nos invita a interrogarnos respecto de los ‘dioses’actuales, el dinero y el poder tal vez, que reclaman en sacrificio a niñas y jóvenes de todo el mundo.

AbdelEzzatFattah (1966/7[[2]]) definió a la victimología como: “aquella rama de la criminología que se ocupa de la víctima directa del crimen y que designa el conjunto de conocimientos biológicos, sociológicos, psicológicos y criminológicos concernientes a la víctima”.  Es decir, la víctima es para la ciencia victimológicaun objeto de estudio multidimensional y complejo que queda configurado a partir de la materialización de un hecho criminal en el que una o varias personas son afectadas. Otros autores en cambio, (Raúl Goldstein [[3]]) definen a la victimología como la “parte de la criminología que estudia a la víctima no como efecto nacido de una conducta delictiva, sino como una de las causas, a veces principalísima, que influyen en la producción de los delitos”. BenjaminMendelshon [[4]], sin tantos rodeos  la definió como: “la ciencia sobre las víctimas y la victimidad”.

Las Naciones Unidas (1985) en sus Principios Fundamentales de Justicia para las Víctimas del Delito y el Abuso de Poder define a las víctimascomo:

…las personas que, individual o colectivamente hayan sufrido daños, inclusive lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales como consecuencia de acciones u omisiones que violen a la legislación penal vigente de los Estados miembros incluida el abuso de poder.

Para la psicología la víctima es la persona que enfrenta un trauma de dolor y sufrimiento a causa de la acción delictiva, pero entiende también que los efectos de ese padecimiento infringido tiene un efecto expansivo sobre el círculo familiar de la víctima y también sobre la comunidad a la que pertenece.

Perfil sociodemografico de las víctimas en Argentina

Las víctimas que son explotadas sexualmente en la Argentina son mayoritariamente de género femenino, mayores de edad y de nacionalidad argentina (provenientes de las provincias de la región nordeste) y paraguaya, siendo las víctimas de nacionalidad dominicana las que ocupan el tercer puesto.

Lamentablemente no se cuentan con fuentes confiables de información que permitan ampliar la caracterización de las víctimas, así por ejemplo se desconoce:

  1. Nivel educativo alcanzado
  2. Estado civil y cantidad de hijos
  3. Provincia de origen
  4. Estructura familiar
  5. Actividad laboral de los padres y de la pareja
  6. Antecedentes de consumo de drogas y/o ejercicio de la prostitución.

Indicadores de vulnerabilidad

La Asamblea Plenaria de la XIV Edición de la Cumbre Judicial Iberoamericana, celebrada en marzo de 2008 en la ciudad de Brasilia, aprobó las “Reglas de Brasilia sobre Acceso a la Justicia de las Personas en Condiciones de Vulnerabilidad”. En este documento encontramos una definición que delimita, desde la perspectiva jurídica, el concepto de vulnerabilidad.

Se consideran en condición de vulnerabilidad:

Aquellas personas que, por razón de su edad, género, estado físico o mental, o por circunstancias sociales, económicas y/o culturales, encuentran especiales dificultades para ejercitar con plenitud ante el sistema de justicia los derechos reconocidos por el ordenamiento jurídico.

A continuación se toman las causas de vulnerabilidad incluidos en las Reglas de Brasilia como obstáculo para el ejercicio de derechos, y se aplican para mostrar cómo esas mismas causas impactan como factor precipitante y/o facilitador en la captación de las víctimas de trata.

Edad Los menores de edad deben ser objeto de especial protección en consideración de su estado evolutivo y su relativa indefensión ante el accionar de los adultos.
Discapacidad Cualquier déficit físico, mental o sensorial, que limita la capacidad de ejercer autónomamente las actividades de la vida diaria, incrementan las posibilidades del establecimiento de vínculos de dependencia y manipulación ante un tercero explotador.
Origen étnico El idioma y las pautas sociales y culturales de una determinada comunidad pueden constituir una barrera invisible para qu la persona comprenda los abusos a los que está siendo sometido o, comprendiéndolos, para requerir ayuda a las autoridades.
Victimización Todas aquellas personas que hayan sufrido un daño ocasionado por una infracción penal, por ejemplo de violencia intrafamiliar y/o de delitos sexuales, tienen mayores chances de ser captadas y explotadas.
Migración o desplazamiento interno El desplazamiento de una persona y/o de su familia por razones de trabajo (v.gr. empleo golondrina), o en condición de refugiados políticos y/o económicos, tiene como consecuencia que las personas deban desenvolverse en un medio extraño y en el que las redes de apoyo social son débiles o inexistentes.
Pobreza Existe una estrecha relación entre pobreza y el delito de trata. La pobreza es causa de exclusión económica, social y cultural acrecentando la vulnerabilidad en todas las dimensiones de la vida humana.
Género La explotación sexual es una de las formas de violencia  que recae casi exclusivamente sobre las mujeres y niñas, ejercida casi con exclusividad por los hombres (tanto el varón explotador como el varón prostituyente)

En un documento publicado por el CEIDAS (Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social, 2009) en el marco del Primer Diagnóstico Nacional sobre Condiciones de Vulnerabilidad que Propician la Trata de Personas en México, realizado en alianza con la Comisión Nacional de Derechos Humanos, se propone un índice para medir el riesgo de convertirse en víctima del crimen de trata de personas. El índice está compuesto por dos grandes categorías de factores de riesgo:

  1. Factores a nivel individual o personales
    1. Baja autoestima y autocontrol
    2. Niveles de educación deficientes
    3. Falta de información
    4. Pobreza y carencias económicas
    5. Personas con discapacidades
    6. Hogares con numerosos miembros o hacinamiento
    7. Hogares con presencia de violencia doméstica
  2. Factores a nivel estructural o sociales
    1. Falta de oportunidades de empleo digno
    2. Políticas económicas no inclusivas
    3. Urbanización creciente y migración
    4. Ambiente social de discriminación racial y de género
    5. Fomento del turismo sexual
    6. Existencia de redes de tráfico de personas con métodos de reclutamiento sofisticados
    7. Falta de eficacia por parte de las autoridades judiciales

Desconfianza en las instituciones

  1. Falta de redes de apoyo o capital social
  2. Políticas migratorias restrictivas que impiden la migración legal
  3. Desinterés de los gobiernos por limitar la trata de personas
  4. Corrupción

Las mujeres, niños y niñas que tienen mayores probabilidades de ser captadas son aquellas que viven en entornos débiles de protección, a lo cual se suma la indiferencia de las instituciones y la comunidad cuando se violan de manera flagrante y visible los derechos más elementales de la persona, como por ejemplo el de poseer una vivienda digna o el acceso a agua potable.

Desde el punto de vista de las fuerzas de seguridad y policiales (Argentina), las víctimas de trata de personas son descriptas de acuerdo a un perfil de potencial víctima [[5]] que es caracterizado de la siguiente manera:

  1. Las víctimas de trata con fines de explotación sexual son generalmente mujeres jóvenes y menos frecuentemente niñas.
  2. Situación de pobreza, condición migratoria irregular, discapacidad física o mental, bajo nivel de educación formal, pertenencia a minorías étnicas y/o culturales.
  3. Desconocimiento del idioma y/o analfabetismo. La persona se muestra desorientada y no puede referenciar claramente hacia dónde se dirige o dónde se encuentra.
  4. Situación de desempleo. Baja calificación laboral.
  5. Situación económica desesperada. Madres jefas de hogar.
  6. La persona posee deudas y le han sido retenido los documentos de identidad o le han sido sustituido por otro falso o perteneciente a otra persona.
  7. Presenta signos de haber sido objeto de coacción psicológica (se observa ansiedad y miedo y sumisión en apariencia injustificados, lenguaje estereotipado y telegráfico) y/o signos de violencia física.

Es muy frecuente que el tratante capte a la víctima con falsas promesas de empleo como mucamas, niñeras o modelos, presentándole un escenario de bienestar y progreso económico.

Notas

[1]El secuestro de niñas de clase media provenientes de hogares consolidados y contenedores es también un fenómeno ligado a la trata, aunque cuantitativamente muy reducido ya que el tratante evita en lo posible lidiar con una familia que producida la desaparición, inste a las autoridades a la búsqueda y a la condena de los culpables.

[2]Fattah, AbdelEzzat: “Towards a CriminologicalClassification of Victims,” Criminology and PoliceScience, December 1967, Vol. 58, No. 4, 524-531 citado por Jorge Núñez de Arco Capítulo 9 del libro: El Informe pericial en Psiquiatría Forense, 3ª edición Editorial TEMIS La Paz 2008

[3]Citado por Arco, J. Ob. Cit.

[4]Citado por Arco, J. Ob. Cit.

[5] Véase el Protocolo para la detección temprana de situaciones de trata de personas en pasos fronterizos. Argentina. Ministerio de Seguridad de la Nación; Dirección Nacional de Migraciones, 2012.

Explotación Sexual: un delito que se expande.

La trata de personas con fines de explotación sexual, junto con el tráfico de armas y el de drogas ilícitas son de los delitos complejos que mayor flujo de ganancias genera en los mercados del crimen, con un poder de corrupción política, judicial y policial directamente proporcional al volumen de las transacciones efectuadas.

Las estadísticas internacionales estiman que en el mundo se blanquean capitales provenientes del narcotráfico equivalentes al 4% del producto bruto mundial,  criminalidad compleja que está en estrecha relación con el mercado ilegal del sexo y la trata de personas; semejante flujo de capitales obliga a las bandas de narcotraficantes y de tratantes, a contar con el auxilio de bancos, empresas e incluso estados nacionales cómplices que facilitan su estructura fiscal y jurídica para inocular las divisas dentro del mercado legal de capitales (Tondini, 2009).

La trata de personas es un delito violatorio de los derechos humanos consistente en el traslado forzado o por engaños de una o más personas, sin importar la edad o sexo, desde su lugar habitual de residencia hacia un destino dentro o fuera de las fronteras nacionales, privándolas total o parcialmente de la libertad con el objeto de ser explotadas de diversas maneras, siendo las principales la explotación laboral y la sexual (Cavazza, 2009).

La trata es la explotación de un ser humano (víctima) por la acción de otro/s (autor/es o victimario/s) siendo posible identificar en la comisión de este delito distintas etapas o fases. La primera comprende al conjunto de accionesdirigidas a la captación y/o reclutamiento de las víctimas, la segunda involucra el traslado y desarraigo de la persona, la tercera el recibimiento y acogidade la víctima en el lugar de destino y finalmente la explotación propiamente dicha (Ufase-Inecip, 2011).

Cuatro Fases de la Trata de Personas
Captación Constituida por las acciones desplegadas por el tratante y sus cómplices, dirigidas a ganarse la confianza de la víctima a través de engaños y falsas promesas.
Traslado Se materializa cuando la persona es traslada desde entorno habitual de vida a otro diferente, dentro del mismo país o fuera de él, produciéndose una situación de desarraigo y ruptura de los vínculos familiares y sociales.
Limitación o Privación de la libertad Implica la limitación de los movimientos y la libre circulación, no necesariamente a través de impedimentos físicos (cadenas, encierro, etc.) sino por medio de coacción psicológica (amenazas contra la propia víctima o sus familiares,  generación de deudas de imposible cumplimiento, retención de documentos, etc.)
Explotación Las actividades de explotación más frecuentes son: Prostitución ajena, Explotación sexual comercial, Trabajos o servicios forzados, Esclavitud, Servidumbre, que son prácticas análogas a la esclavitud y hay varios tipos como ser la servidumbre por deuda, servidumbre en trabajos agrícolas, matrimonios serviles, Mendicidad,  Alquiler de vientre, Extracción de órganos, etc. 

 Trata de Blancas

El concepto de trata de personas debe diferenciarse de la denominada ‘trata de blancas’, denominación que tuvo su origen a finales de siglo XIX  para dar cuenta de los traslados de mujeres europeas a países de Europa del Este, América y Asia con fines de explotación sexual(Myrtha Schalom, realiza en su libro La Polaca una interesante y valiosa reconstrucción histórica del accionar de la poderosa red de proxenetas Zwi Migdal a principios del siglo XX en la Argentina). El adjetivo de ‘blancas’ apuntaba a diferenciar esta actividad delictiva del tráfico de esclavos que en su mayoría eran de origen africano (Alsogaray, 1933). Tal denominación invisibilizaba el hecho de que la trata de personas afectaba y afecta a las personas sin distinción de origen étnico, ni de edad, ni de género, además de albergar un sesgo discriminatorio inaceptable para nuestra época; sin embargo algunos criminólogos aún hoy continúan utilizando esta denominación para identificar el tipo penal analizado en este trabajo [[1]].

Tráfico de Personas

Otra importante distinción es la referida al tráfico de personas. El tráfico ilícito de migrantes es la facilitación de la entrada ilegal de una persona en un Estado del cual dicha persona no sea nacional o residente permanente, con el fin de obtener un beneficio financiero u otraganancia de orden material(United Nations Office on Drugs and Crime, 2013). La acción del traficante de personas culmina una vez que el migrante ilegal cruza la frontera, mientras que en el delito de trata la acción criminal se prolonga en el lugar de destino restringiendo la libertad y sometiendo a explotación económica a la persona; además,en la trata el origen y destino de la víctima puede situarse dentro de las mismas fronteras del país (v.gr., el traslado de una provincia a otra o dentro de una misma provincia).

En algunos casos el tráfico de migrantes puede estar asociado a la trata de personas, situación que se da cuando los traficantes forman parte de una red delictiva internacional [[2]] que además de extraer ganancias con el ingreso ilegal de migrantes, trabajan de manera coordinada con quienes realizarán la posterior explotación de la víctima en el lugar de destino (v. gr. trabajo esclavo, prostitución forzada o extracción de órganos ).

Déficit de los sistemas de investigación criminal

En nuestro país el déficit de información acerca de la víctima y/o de las fases del proceso hasta el punto de la efectiva explotación sexual, constituye un obstáculo serio para el diseño e implantación de las políticas de prevención y conjura de este delito. La Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos y Trata de Personas de la República Argentina señala en un informe oficial,

“…respecto del perfil social de las víctimas (alfabetización, escolaridad, hijos a cargo,y otros) no han sido incorporados en las piezas judiciales materia de análisis”.

Y pone de relieve que la falta de este tipo de información en los análisis delos hechos revela que,

“…la Justicia ha prescindido de información valiosa para configurarlos mejor y adecuarlos jurídicamente a todas las opciones posibles”(Ufase-Inecip, 2011:10,12).

Cabría preguntarse porqué existiendo un cuerpo normativo [[3]] que coloca en un lugar central a las víctimasen términos de la asistenciaque el Estado debe prestarle una vez rescatada (véase ‘derecho de las víctimas’pp. 8), coexiste con un déficit tan notorio de información respecto de las características y necesidades de quienes deben ser asistidos. La UFASE señala que una de las razones es la deficiente utilización del testimonio de la víctima como elemento de prueba y la renuencia de los operadores judiciales y policialesa utilizar las guías o protocolos diseñados para la toma de las declaraciones (Ufase-Inecip, 2011:10).  De esta manera resulta complejo, cuando no directamente imposible,tener claridad acerca de los factores de vulnerabilidad que permitieron la captación de la víctima. Ello facilitaque se instalen o consoliden a nivel social caracterizaciones estereotipadas (v.gr.lasjóvenes de mala vida) y formulas simplificadas de las causas de un delito cuya trama es siempre compleja (v.gr. ‘porque son ignorantes’, ‘porque son pobres’ o ´drogadictos´).

Esta situación respecto de la información victimológica, en tanto se repite de manera más o menos sistemática en el ámbito judicial, no es sólo una deficiencia jurídica, sino también una modalidad de política criminal en el abordaje de la problemática en la que la víctima tiene en definitiva, un paradójico rol secundario.

 Notas

[1] La reconocida psicóloga y criminóloga Hilda Marchiori utiliza esta denominación en fecha tan reciente como 2011 (véase los artículos compilados en Entre libertad y castigo: dilemas del estado contemporáneo, Biblioteca Jurídica Virtual de la UNAM, http://biblio.juridicas.unam.mx)

[2] La delincuencia organizada internacional, se conforma por grupos de tres o más integrantes, con diferenciación de roles y/o funciones dentro de la estructura, abocados a la comisión de serie de actividades delictivas destinadas a crear, mantener y explotar mercados de bienes y servicios ilegales con la finalidad de lograr beneficios económicos y/o acumulación de poder (ONU, 2000).

[3]Ley 26.364, y 26.842 y normas complementarias

Documento Final: Tejiendo redes.

En Jujuy a los 21 veintiún días de noviembre de 2014 las organizaciones que integramos la RATT-Argentina aprobamos el siguiente documento de conclusiones al finalizar el 6°Congreso RATT de Organizaciones que luchan contra la Trata de Personas. “Tejiendo Redes contra la Trata”. Con motivo de conmemorar el 25 de Noviembre Día Internacional de lucha para erradicar la Violencia contra las Mujeres, hacemos público el presente documento.
Las agrupaciones integrantes de la RATT-Argentina y organizadoras del 6° Congreso Internacional de Organizaciones que luchan contra la Trata de Personas. “Tejiendo redes contra la Trata” concluyen:
1) Seguir apoyando la lucha de los familiares de las víctimas de trata. En especial a los familiares de Romina Aramayo, asesinada y explotada por las redes de trata
y explotación sexual que operan en Jujuy.-
2) Que se reglamente la Ley 26842.-
3) Es necesario fortalecer el trabajo de las organizaciones en la articulación con organismos del Estado y en la Sensibilización, así como continuar visibilizando los casos y los riesgos de la trata y la explotación sexual.
4) Abogar para que en los presupuestos de las provincias se establezcan claramente las partidas destinadas tanto a la Prevención del delito como a la Asistencia de las Víctimas.
5) Exigimos a los gobiernos Provinciales un Plan Provincial Integral de prevención y asistencia a las víctimas desde una perspectiva de género y Derechos Humanos, y en el que estén involucrados todos los agentes del Estado. Que el mismo tenga alcance en todo la provincia.
6) Que el Estado Nacional y los Estados Provinciales reconozcan y valoren el trabajo que las organizaciones realizan en los territorios para visibilizar, y apoyar en los casos necesarios sobre esta problemática.
7) Solicitamos que los Puntos Focales de todas las provincias informen sobre las acciones que realizan.
8) Que los municipios se comprometan y deroguen ordenanzas que habilitan cabarets, whiskerías y cualquier otro lugar donde haya o pueda existir explotación sexual.
9) Instar que los municipios del país se involucren en la asistencia a las víctimas de trata en un trabajo articulado con ONGs; provincias y Nación.
10) Revisar y reflexionar sobre la necesidad de encontrar acciones superadoras a las leyes provinciales del tipo “prostíbulos cero”, con el fin de evitar la criminalización y persecución de personas en situación de prostitución. La ley Palacios está vigente. Sólo hay que derogar las ordenanzas que la contradicen.
11) Exigir y reflexionar sobre políticas de asistencia y rescate que eviten la exposición y re victimización de las personas damnificadas, así como instrumentar medidas concretas para crear oportunidades laborales que deriven en la garantía de no repetición.
12) Exigimos que se instrumenten medidas y que aborden de manera focalizada la responsabilidad de la DEMANDA (prostituyentes, mal llamados clientes).
13) Solicitamos que la Justicia no agote la investigación del delito en la Justicia Federal sino, que la justicia provincial realice investigaciones pro activas de supuestos delitos de Explotación Sexual y Laboral.
14)Que se instrumenten las medidas para investigar activamente las cadenas de complicidades en los delitos de trata.
15) Que se amplíe la creación de equipos interdisciplinarios especializados dentro de las fuerzas de seguridad.
16) Es necesaria la creación de una Base de Datos Nacional de Personas Buscadas, menores y adultas unificando información de agencias del estado y fuerzas de seguridad.
17)Crear una base nacional de NN Inhumados en cementerios y o preservados en morgues de todo el país (al menos de los últimos 20 años) con el fin de tener la posibilidad de identificar a posibles víctimas desaparecidas en las redes de trata.

El encuadre jurídico de la trata de personas

El Protocolo sobre Trata de Personas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU, 2003) que entró en vigor el 25 de diciembre de 2003 y que para junio de 2012 fuera ratificado por 112 países, entre ellos la República Argentina, entiende por trata de personas a la captación, el transporte y/o traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, el usufructo de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos. El mismo protocolo declara que el consentimiento dado por la víctima de la trata de personas a toda forma de explotación intencional, conforme los términos indicados anteriormente, no se tendrá en cuenta cuando se haya recurrido a cualquiera de los medios comisivos enunciados. La captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de un niño con fines de explotación se consideran trata de personas incluso cuando no se recurra a ninguno de los medios comisivos indicados.

Como ya hemos señalado, el delito de trata es considerado por la comunidad internacional y la legislación nacional como un atentado contra la libertad de las personas que vulnera gravemente la condición humana, y una violación de los derechos humanos más elementales. Es por ello que los países firmantes acordaron actualizar sus legislaciones y aplicar programas estatales para combatir este flagelo y asistir a sus víctimas [4]. En la Declaración de los Principios Básicos de Justicia para las Víctimas de Delito y del Abuso de Poder, adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 11 de diciembre de 1985, reconoce que víctimas son, .. las personas que, individual o colectivamente, hayan sufrido daños, inclusive lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo sustancial de los derechos fundamentales, como consecuencia de acciones u omisiones que violen la legislación penal vigente en los Estados Miembros, incluida la que proscribe el abuso de poder. Podrá considerarse “víctima” a una persona, con arreglo a la presente Declaración, independientemente de que se identifique, aprehenda, enjuicie o condene al perpetrador e independientemente de la relación familiar entre el perpetrador y la víctima. En la expresión “víctima” se incluye además, en su caso, a los familiares o personas a cargo que tengan relación inmediata con la víctima directa y a las personas que hayan sufrido daños al intervenir para asistir a la víctima en peligro o para prevenir la victimización.

En la República Argentina el delito de trata queda tipificado en la Ley N° 26.634 de Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas, que incorpora al derecho interno, la totalidad de los lineamientos establecidos en el Protocolo de Palermo. Esta norma fue modificada por la Ley N°26.842, incorporando algunos ajustes reclamados por distintos actores sociales, y receptando las recomendaciones internacionales en la materia, una de ellas es la eliminación del consentimiento de la víctima como elemento de anulación de la tipicidad. Para destacar es que la ley argentina estipula la no punibilidad de las víctimas de trata, cuando su conducta sea el resultado directo del proceso de victimización.

El art. 145 ter del Código Penal Argentino, contempla circunstancias agravantes en relación a:

• La VÍCTIMA: cuando 1) Estuviere embarazada o fuere mayor de setenta años ; 2) Fuera una persona discapacitada, enferma o que no pueda valerse por sí misma ; 3) Fuere menor de dieciocho años . • Al AUTOR, cuando fuere: 1) Ascendiente, descendiente, cónyuge, afín en línea recta, colateral o conviviente, tutor, curador, autoridad o ministro de cualquier culto reconocido o no, o encargado de la educación o de la guarda de la víctima; y 2) Funcionario público o miembro de una fuerza de seguridad, policial o penitenciaria. • Al ACTO DE LA TRATA, cuando: 1) Mediare engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier otro medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad, o concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre la víctima; 2) En la comisión del delito participaren tres o más personas; 3) Las víctimas fueren tres o más; 4) Se lograra consumar la explotación de la víctima objeto del delito de trata de personas.

La ley argentina garantiza a las víctimas el derecho a ser asistidas en los siguientes rubros: • Información sobre los derechos que la asisten en su idioma y adecuado a su edad cronológica y psicológica, y asistencia legal integral y patrocinio jurídico gratuito. • Asistencia psicológica y médicas gratuitas, • Alojamiento apropiado, manutención, alimentación suficiente y elementos de higiene personal, • Capacitación laboral y ayuda en la búsqueda de empleo, • Protección ante posibles represalias contra su persona o su familia • Prestar testimonio en condiciones especiales de protección y cuidado. En las leyes penales argentinas, al menos en su gran mayoría,la víctima es sólo un elemento más del proceso penal [5], mientras que en la ley de trata el ofendido ocupa como se dijo un lugar principal en lo que refiere a la atención de los daños emergentes de la comisión del delito [6].El análisis de los servicios prestados por el Estado a las víctimas son un elemento esencial para comprender su situación,en la medida que éstos cumplen una función amortiguadora de los efectos de la victimización secundaria [7] ligada al sistema de administración de justicia (Reyna Alfaro, 2008) y en menor medida,una función reparatoria y/o compensatoria de la victimización primaria.

El diseño e implementación de una política estatal de asistencia a las víctimas requiere no solo de una legislación adecuada sino también de recursos económicos suficientes y de conocimiento de los operadores de las necesidades específicas de las víctimas. Cuando se analiza la aplicación efectiva de los servicios previstos en las normasde los países Latinoamericanos,se observa que los programas de asistencia cumplen demanera parcial y con notorias disparidades según los países el objetivo de brindar una atención integral a las víctimas, aunque es cierto que se ha avanzado mucho en las últimas décadas (Departamento de Estado EE.UU, 2012; Reyna Alfaro, 2008:145; Dzib Aguilar & Gil Toot, 2012) [8].

EXPLOTACIÓN DE LAS VÍCTIMAS: FINALIDADES.

La dinámica delictiva y la legislación delimitan cuatro modalidades de explotación, según el propósito económico de la conducta criminal, a saber: I. explotación laboral, II. Explotación sexual, III. Establecimiento de relaciones filiares, IV. Comercialización de órganos. En este trabajo me abocaré al análisis victimológico del segundo tipo es decir, el de las víctimas de trata con fines de explotación sexual en la fase de captación, puesto que es en estafase en la que el perfil victimológico adquiere mayor relevancia para comprender cómo los factores de vulnerabilidad hacen ‘elegible’ a una persona por parte del sujeto activo del delito (victimogénesis [9]).Ello nos aporta indicadores empíricos que nos orientarán acerca de adónde deberían enfocarse las acciones de prevención primaria, naturalmente anteriores a la aplicación de la ley penal y ligadas a las políticas de protección social (educación, vivienda, trabajo y servicios sanitarios). Las etapas posteriores (el traslado, el alojamiento o acogida de la víctima en un entorno que luego será el escenario del sometimiento y explotación), conforman un continuum de daño y degradación física, moral y psicológica cuyos efectos abren una profunda huella en el psiquismo de la víctima, cuyo análisis es materia para otra investigación.

Notas.

[4] El convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena fue aprobado en Argentina por Ley N° 11.925 del 30 de septiembre de 1957. Entrada en vigor en Argentina el 13 de febrero de 1958. El protocolo final entró en vigor en Argentina el 1° de marzo de 1961 por Ley N° 15.568. La Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (Convención de Palermo) y su Protocolo Complementario para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente mujeres y niños (Protocolo de Palermo) de fecha 15/11/2000, ambos fueron aprobados por Ley N° 25.632 de agosto de 2002.

[5] Eugenio Raúl Zaffaroni, caracteriza la situación de la víctima en el sistema penal del siguiente modo “En el mundo penal la lesión la sufre el señor (Estado, república, monarca, el que manda) y la víctima es sólo un dato, una prueba, que si no se aviene a serlo se la obliga y coerciona incluso con el mismo trato que su ofensor. En síntesis: el ofensor no es la persona que ofendió sino un constructo de la retorta alquímica del derecho penal, y la víctima no es la persona ofendida, sino un dato que es menester aportar al proceso: la víctima no es una persona, es una prueba. (Zaffaroni, 2001:07-8 citado en Reyna Alfaro, 2008)

[6] Véase Eser, A.(1989) respecto de las tendencias legislativas nacionales e internacionales a favor de un mayor protagonismo a la víctima en el procedimiento penal.

[7] Comprende la experiencia personal de la víctima con el sistema policial y judicial. Es una nueva vivencia traumática que se concatena al delito sufrido (victimización primaria) pudiendo ser más cruel y grave en sus consecuencia psicológicas, en la medida de que la víctima ve frustrada (total o parcialmente) sus expectativas de recibir protección y comprensión de quien tiene la obligación legal y ética de brindarla (el Estado) (Asociación Vasca de Criminología, 2013).

[8] Reyna Alfaro afirma, siguiendo a otros autores (Albrecht, 2006; Roberts et al., 2003,  yDelmas-Marty, 1986), que la víctima y los discursos ideológicos en torno a ella son sumamente útiles para el discurso político de quienes aspiran o detentan el poder. El  populismo penal como tendencia legislativa surge de coyunturas electorales y tiene por meta acrecentar el caudal de votos sin que la efectividad de la norma tenga en su instrumentalización un efecto significativo en modificar los factores que generan el delito (Reyna Alfaro, 2008), afirmación que puede aplicarse también a la contraparte del infractor que son las condiciones de las víctimas. Más adelante, en las conclusiones de su trabajo el autor es más categórico al afirmar que el populismo penal no ofrece a la víctima una atención real de sus intereses, por el contrario, supone su uso y con ello su denigración. En similar sentido Dzig Aguilar y Gil Toot(2012) denuncia la ineficiencia de las autoridades encargadas de la justicia y la seguridad pública en la persecución del delito y la asistencia de las víctimas.

[9] La victimogénesis es la rama de la victimología que estudia los factores y las conductas que predisponen a ciertos individuos a un riesgo aumentado de ser objeto de un tipo específico de delito.  (Marchiori H. , 2004)