Desaparición en el territorio de la 21.24. Violencias e Identificación de un pibe pobre de la barriada.

 

La 21.24, Barracas, es un territorio donde las violencias toman formas diversas, adaptadas a sus integrantes, diferentes de cualquier otra barriada. El Registro de búsqueda de personas con padecimientos mentales e incapaces de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires informa un número de 173 personas desaparecidas, 49 mujeres y 124 varones, su gran mayoría, se ausentaron de los propios establecimientos que los tenían bajo su tutela. En algún punto entre las violencias de la 21.24 y aquellas del aparato estatal que no puede dar asistencia a estos pacientes se inscribe la desaparición de A.F.L. A.F.L sufría un trastorno psiquiátrico que no estaba tratando, había perdido su empleo y vivía junto a su madre en la Villa 21.24. Inmigrante, peruano, pobre, psiquiátrico, muchas adscripciones para que la estigmatización y la presencia intermitente del estado se hagan carne en su persona y coadyuvaran en su desaparición. La burocracia judicial terminó de realizar el trabajo con una investigación casi nula de su paradero y, en espejo, una investigación sobre la aparición de un cuerpo NN infructuosa. Sebald escribe “Nuestra dedicación a la historia, era una dedicación de imágenes prefabricadas, grabadas ya en el interior de nuestras mentes, a la que no hacemos más que mirar cuando la verdad está en otra parte, en algún lugar apartado todavía no descubierto por nadie” (2002:75), de eso se trata esta reconstrucción.
El lado A.  ¿Quién desaparece? El 9 de abril de 2011 A.F.L. es visto por última vez en inmediaciones de su casa en la Villa 21.24. Un brote que sufre, una ambulancia que no llega a tiempo, vecinos impotentes que no pueden detenerlo, precipitan su partida. La denuncia es realizada por su madre y su tía, ambas empleadas domésticas, en la Comisaría 32 situada en Parque Patricios. La causa recae en el Juzgado Criminal de Instrucción Nro. 29, Secretaría 152, con intervención de la Fiscalía de Nueva Pompeya y Parque Patricios. Pocos días después de este episodio, un amigo de la familia, trabajador de un emisora radial, llama a la madre para comentarle que una oyente de la radio se comunicó para dar aviso acerca de un hombre que se encontraba deambulando por Pasaje San Telmo de La Matanza. Este hombre aparece tendido en el suelo, nuevamente los vecinos intentan ayudarlo, se comunican con la policía pero al llegar el móvil el hombre manifiesta que se encuentra en condiciones para continuar sin ayuda. Se retira del lugar y no se lo vuelve a ver. La madre y la tía de A.F.L. comentan que creen que su caso es uno de los tantos de violencia institucional ya que la última vez que ven con vida a A.F.L. este estaba discutiendo con la policía. Así comienzan un derrotero que durara años con una casi nula respuesta estatal.
El lado B.  ¿Quién aparece?. El 18 de Abril del 2011, aproximadamente a las 13 horas, cerca del Puente Uriburu, altura Avenida 27 de Febrero con intersección de AV. Delezcano, se encontró en las aguas del Riachuelo un cuerpo sin vida sujeto por la barrera de contención de residuos, del lado de Capital Federal. El caso cae en el Juzgado Criminal de Instrucción n° 22; la fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción n°38 es la encargada de llevar adelante la investigación. Se toman una serie de medidas que permitirían identificar el cuerpo: toma de impresiones dactilares para poder realizar un confronte dactiloscópico, peritaje de la ropa con la que fue encontrado el cuerpo y autopsia del cuerpo en la Morgue Judicial en Capital Federal mediante la cual se determina que la causa de muerte es asfixia por inmersión. También se solicita la recepción de denuncias, solicitud de paradero, etc., de personas de sexo masculino con las características del N.N encontrado. En principio, se solicitan las denuncias a la División de Búsqueda de Personas Desaparecidas de la Policía Federal Argentina, para luego ser derivados por  ellos -ya que solo tratan con la búsqueda de personas identificadas- al centro de orientación de las personas de la Policía Federal Argentina, donde manifiestan que en el sistema de datos no había denuncia o solicitud de paradero con las características del NN hallado. Por último, se solicitó información a la Dirección de Registro de Personas Desaparecidas de la Policía Bonaerense, que al igual que las otras dependencias, arrojaron resultados negativos. En menos de un mes la causa es archivada y la fiscalía interviniente solicita autorización para la inscripción del fallecimiento y la inhumación por vía administrativa en el cementerio de la Chacarita lo cual se concreta en julio de 2011.
A + B: identificación. A principios del año 2013, la Procuraduría de trata y explotación (PROTEX) y ACCT ponen en marcha un proyecto cuyo objetivo es la búsqueda e identificación de víctimas de trata y delitos conexos. La premisa inicial con la que se trabajó era que si se deseaba identificar a las personas buscadas cuya desaparición estuviera relacionada a un hecho de trata, a pesar de las dificultades, debía comenzarse por el conjunto de todas las personas denunciadas como desaparecidas. Para poder llevar adelante las identificaciones se solicitaron denuncias de desaparición, extravío, ausencia de menores y mayores por diversas razones desde 1990 a la actualidad a las Secretarías de DDHH del país y a las Policías Provinciales. Estas solicitudes fueron enviadas inicialmente en diciembre de 2013. En marzo de 2015, la PROTEX junto a ACCT, trabajan en las dependencias del RENAPER con el fin de  relevar las actas de defunción y las huellas dactiloscópicas de personas NN de todo el país. Este relevamiento permitió cruzar la información de los NN con las de aquellas personas que han sido denunciadas como desaparecidas. De esta forma en el año 2015, los registros relevados fueron enviados al Ministerio de Seguridad de la Nación, Dirección Nacional de Enlace y Cooperación con los Ministerios Públicos, para realizar los cotejos identificatorios. De esta manera, se establece la identidad del NN hallado en 2011. Se trataba de A.F.L. Con la identificación se pudo establecer un nexo causal entre ambas causas judiciales. El desaparecido el 9 de abril del 2011 es la misma persona que aparece sin vida en aguas del Riachuelo solo nueve días después. La madre y la tía de A.F.L. son notificadas de su identificación en septiembre de 2015. Las dudas sobre la misma no tardan en llegar por lo que se solicita la exhumación y la identificación genética del cuerpo identificado como A.F.L. El Juzgado n° 29, Secretaría 152, no hace a lugar a la exhumación y al análisis genético por considerar prueba suficiente de la identidad el análisis dactiloscópico. La Fiscalía de Nueva Pompeya y Parque Patricios apela el fallo el cual finalmente es revertido. La exhumación es realizada por ACCT y el Servicio de Antropología Forense de la Morgue Judicial de CABA en Marzo del 2016. Nos apersonamos al Cementerio de la Chacarita bien temprano por la mañana. Cuando todos los imprevistos fueron resueltos nos encaminamos hacia la sección indicada. Una vez que determinamos la tumba correspondiente comenzamos a la exhumación. Delimitamos el lugar (una especie de cuadrícula hecha con hilo que rodea la tumba), sacamos nuestras herramientas y, con ayuda previa de  trabajadores del cementerio  se removieron las primeras capas de tierra. Comenzamos a cavar. Utilizamos cucharines, estecas y diversas herramientas propias de la arqueología. La familia de A.F.L. miraba atenta. Mientras sacábamos la tierra escuchábamos llantos silenciosos que nos recordaban lo difícil del momento. Luego de aproximadamente 25 minutos logramos hallar lo que presuntamente era el cuerpo. Se encontraba dentro de una “body bag”, por este motivo decidimos quitar el cuerpo de la fosa en bloque sobre una camilla e introducirlo dentro del vehículo de la Policía Federal que asistió en la tarea. Finalizada nuestra tarea, nos acercarnos hacia la familia a contarles el por qué y el para qué de lo que acababan de observar. Escuchaban atentos. Finalizado nuestro relato oímos de parte de ellas (eran todas mujeres) un dolorido pero intenso: “…GRACIAS, sin la ayuda de ustedes jamás podríamos haber encontrado a A.F.L.…” Con un nudo fuerte en la garganta agradecimos sus palabras y nos dirigimos hacia la salida. Mientras caminábamos hacia la puerta del cementerio nos preguntábamos cuantos más A.F.L. existirán. A partir de un posterior análisis antropológico forense de los restos esqueléticos, se obtuvieron resultados que permitieron determinar las características físicas de los restos exhumados: se trataba de un individuo masculino de entre 28 y 38 años con una estatura de alrededor 171 o 175 cm. El laboratorio de genética de la Morgue Judicial tomó muestras para los cotejos identificatorios. En un primer análisis genético las muestras se encontraron contaminadas por lo que no se arribó a un resultado concluyente lo que llevó a un nuevo muestreo.
Acción y Omisión. Violencias y Territorio. Esta última imagen de A.F.L. que lo posiciona discutiendo con un agente policial aun no puedo ser corroborada pero real o no, es indudable que la violencia institucional fue una constante en su vida. El estado emana violencias desde sus diferentes dispositivos: el neuropsquiatrico, la asistencia social que no se hace presente, la policía que llega tarde o aun peor perpetra la desaparición, las fiscalías que no investigan debidamente y los jueces que rechazan medidas de gran importancia para las familias. Este consorcio de dispositivos estatales se conjugan para la desaparición de los pobres, inmigrantes, psiquiátricos, desempleados, villeros. Muchas adscripciones para una misma identidad que se solapan en una sola experiencia vital, en un solo cuerpo y estallan en la desaparición. La 21.24 se erige aquí como el territorio donde la ausencia se hace espacio y tiempo, donde las violencias despliegan sus fuerzas como imágenes y mensajes agentes sobre la comunidad que generan brechas y rupturas de lazos sociales. La muerte, posible desenlace de estas ausencias, sobrevuela aquellos territorios en donde las desapariciones son un común todos los días. “Cuando un hombre muere la sociedad no solo pierde una unidad, sino que resulta alcanzada en su propio principio de vida, en su fe en ella misma” (1990:90) menciona Hertz. Aquellos lazos sociales que se rompen, como consecuencia de la pérdida de alguien, evidencian lo que la sociedad siente pero le es difícil expresar; un dolor tan profundo que calla voces pero que también despierta gritos ensordecedores de justicia y,  sobretodo, de verdad.
**Texto escrito por Silvia Carlini, Víctor Pagano, Nadia Rabuffetti y Belén Sandoval.

La memoria de Álvaro

Antes que nada, pido disculpas por el registro tipo “diario íntimo”. No me gusta escribir así, no al menos para publicarlo, pero creo que hoy es el que mejor se adapta a lo que quiero decir. Es que hoy nos tocó realizar como ONG nuestra primera exhumación, la exhumación de Álvaro. Y para mí, que no soy antropólogo forense ni tengo nada que ver con los ámbitos en los que la muerte o, mejor dicho, los cuerpos de las personas muertas, sea algo cotidiano, no fueron pocas las inquietudes que me había ido generando el enfrentarme a esta situación. De ahí, entonces, que escriba ahora así, ya un poco como descarga, para poder cerrar el día.

Álvaro no murió, a los ojos de nuestro Estado, como Álvaro. Murió como N.N. Su autopsia y su entierro los ha transcurrido como tal porque no existen todavía mecanismos suficientemente idóneos que permitan a nuestro país, sobre la base de un cuerpo, establecer una identidad. Incluso cuando, por regla general, existen los medios adecuados si se quisiera hacerlo. Su tumba fue, durante siete años, la de alguien cuyos recuerdos, cuya historia y cuya familia habían finalizado abruptamente para ser destinadas al olvido. Devolverle a Álvaro lo último que había perdido, una memoria, lo único que puede llevarse alguien al otro lado de la muerte, no fue sencillo. Un trabajo de tres años, que ha implicado al equipo actual de ACCT, pero también gente que ha sumado horas de su vida pero que ha tenido que dejar la organización, gente que simplemente se ha acercado a dar una mano y gente que ha colaborado por su condición de funcionario público ha permitido, finalmente esta primera identificación.

“Aunque en realidad no sea una, sino la primera, tres años de trabajo para una primera identificación es más bien poco…” pensaba hoy a la mañana, mientras me preparaba para salir. Recordando de a partes el trabajo realizado y con la sensación de estar en el punto donde termina un ciclo y comienza otro, llegué a Chacarita sin saber que iba a encontrarme con la madre de Álvaro, quien esperó paciente que algunos detalles burocráticos nos dejaran finalmente comenzar. Mentiría si dijera que hice mucho: no estoy capacitado y era más productivo dejar trabajar a mis compañeras. Me dediqué a retratar el momento con la cámara que había llevado Silvia y así descubrí las lágrimas cayendo sobre la cara de la mamá de Álvaro, el único lugar donde el sentido transcendental de ese momento se transformaba en verdadera emoción. Para algunos era trabajo, para otros (como yo) experiencia; pero para la madre de Álvaro era el cierre de una historia dolorosa, de ausencia mezclada con esperanzas, de certeza mezclada con desazón: Alguien lloraba frente a una tumba frente a la cual durante siete años no había llorado nadie.

Por eso, cuando volvía a casa, pensaba que como seres pequeños que somos, no siempre nuestras historias van a tener el mejor final posible. Pero hay veces que pueden tener uno un poco mejor: A partir de hoy, Álvaro descansará junto a su memoria.

Buenos Aires, 03 de marzo de 2016.-

 

 

Seminario “Discursos contra hegemónicos sobre trata de personas”

Para los meses de abril y mayo, ACCT ha organizado un seminario cuyo hilo conductor son los discursos sobre el delito de trata de personas que se corren de aquellos hegemónicos y que intentan y performan otras maneras de entender este fenómeno.

El seminario aborda tres grandes ejes que diseñamos en base a temas que fueron surgiendo el año pasado durante la capacitación de actualización que dictamos. Esta capacitación fue bien en/cuadrado en las discusiones teórico/practicas clásicas que bordean la trata de personas y las políticas publicas instauradas a partir de la ley de PREVENCIÓN Y SANCIÓN DE LA TRATA DE PERSONAS Y ASISTENCIA A SUS VICTIMAS de 2008. En estos encuentros surgieron preguntas cuyas respuestas solo se construirán con el aporte de la teoría social y de colectivos que interpelan los discursos hegemónicos y establecidos desde el estado y algunos sectores de la sociedad civil sobre el fenómeno de la trata.

Entonces este seminario tiene, un primer eje,  TRABAJO/TRABAJOS, trabajo informal, neoliberalismo, la explotación asumida, la financiarizacion de la explotación, Dignidad/Trabajo; el segundo eje, es CUERPO, la explotación en el cuerpo, la fragmentación del cuerpo, la construcción de identidades; el tercero, es MOVIMIENTOS SOCIALES contra la explotación y la trata de personas, otras formas de luchar e interpretar este delito.

Para inscribirte en el seminario debes completar el siguiente formulario y enviarlo a info@acctlatam.org: FORMULARIO 2016

El cronograma de clases podes descargarlo en el siguiente link:PROGRAMA ACCT 2016 -1 cuatrimestre-

Observatorio sobre personas buscadas

En ACCT creemos que es fundamental conocer el estado de situación de la problemática sobre desapariciones en nuestro país para luego poder implementar medidas necesarias que nos permitan encontrarlas. Por ello, este año comenzamos un relevamiento de casos teniendo en cuenta aquello que publican los medios y, fundamentalmente, organizaciones que se dedican, entre otras cosas, a la búsqueda de personas.

Inicialmente, realizaremos relevamientos semanales que incluyan personas que desaparecieron en ese lapso, quienes fueron encontradas y a quienes se sigue buscando. Esto, por un lado, tiene fines estadísticos y, por otro, permite difundir los casos de las personas que aún siguen siendo buscadas.

Del 2 al 8 de este mes, solo se reporto un caso. Se trata de María Inés Curlo, 44 años, quien fue vista por última vez el 2 de enero en Escobar.

Sin t�tulo

Ante cualquier información favor de comunicarse con el 911.

Trata de Personas: el largo camino a una definición internacional

Es importante diferenciar “prostitución/trabajo sexual” y “trata de personas con fines de explotación sexual”. Lo primero, si bien está sujeto a los debates que ya hemos visto, y aunque pueda considerarse que está condicionado en mayor o menor medida por el entorno cultural o económico, no cuestiona que en algún punto pueda existir cierto consentimiento de la persona, al menos en sus niveles más concretos, para involucrarse en dichas actividades, así como la posibilidad de desvincularse de ellas. En cambio, la trata de personas con fines de explotación sexual atenta directamente contra esa libertad, y por tanto atenta también directamente contra la dignidad de las víctimas de estos crímenes. En ese sentido, todo el espectro del debate resumido en el capítulo anterior acuerda en condenar esta última actividad criminal y en la necesidad de brindar todo tipo de asistencia las personas, en su inmensa mayoría mujeres, que hayan sido víctimas de esta forma de abuso y de perseguir penalmente a sus responsables de ella y a aquellos que puedan brindarles soporte, como particulares o desde el aparato estatal. En esta misma tarea se inserta ACCT.

A pesar de que suele leerse que la trata de personas es “la esclavitud del siglo XXI”, no hay nada más lejos de la realidad que dicha frase. Lamentablemente, tráfico de esclavos con fines laborales y sexuales se han registrado en todas las épocas, sólo que hasta el siglo XIX dicha actividad, en parte, era considerada legal en lo que refería a las mujeres africanas o indígenas. En cambio, cuando a fines del siglo XIX y principios del XX, se detectó que dicho tráfico se había extendido a las mujeres europeas o americanas a fin de ser prostituidas o vendidas como esposas en los países árabes o asiáticos, el fenómeno comenzó a ser llamado como “Trata de blancas”. Fue en ese momento en que comenzó a relacionarse ese tráfico a secuestros, engaños u otras formas de coacción con el fin de explotar sexualmente a las víctimas.

Las posiciones abolicionistas de principios de siglo XX monopolizaron el debate sobre la trata, logrando a partir de 1904 una serie de documentos de importancia creciente hasta que en 1949 la ONU firmó el “Convenio para la represión de la trata de personas y la explotación de la prostitución ajena”, ratificado por nuestro país en 1957 y vigente desde febrero de 1958.

Luego de muchos años de silencio sobre el tema, a fines de los años 80 vuelve a debate como consecuencia del incremento de la migración de la década del 70, que complejizó superlativamente las dinámicas migratorias alrededor del mundo. A partir de aquí comenzó a denominárselo “tráfico de personas”, traducción literal de “trafficking-in-persons”, como comenzaba a aparecer en la literatura de habla inglesa que se introdujo paulatinamente en Latinoamérica (EZETA, 2006).

Este aumento en el número de casos, así como su expansión hacia regiones que hasta entonces no parecían tan afectadas, en parte respondió a factores como una mayor facilidad en las comunicaciones globales y en el acceso a la información. Pero también deben tenerse en cuenta las profundas dificultades económicas que enfrentaron muchos países -especialmente aquellos en desarrollo y las economías en transición- y su consiguiente inestabilidad socioeconómica, que produjo circunstancias de “expulsión” como desempleo o subempleo, falta de oportunidades educativas y desarrollo social, y un muy limitado acceso a servicios de salud y educación.

Como consecuencia de este mismo proceso, se fueron creando obstáculos cada vez mayores a la migración regular, y esta situación aunada a cuestiones como la creciente demanda de mano de obra de bajo costo en los países de destino, vacíos legales en la mayoría de los Estados y falta de una visión integral para combatirla, han hecho de la trata de personas uno de los tres negocios más rentables del crimen organizado después del narcotráfico y la venta ilegal de armas.

Finalmente, en diciembre del año 2000, se firmó la Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Transnacional y sus dos Protocolos Complementarios, uno contra la Trata de Personas, en especial Mujeres y Niños, y un segundo contra el Tráfico Ilícito de Migrantes por Tierra, Mar y Aire. La Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Transnacional entró en vigor en septiembre de 2003 y tiene dos funciones principales: la primera, fortalecer una respuesta internacional coordinada, eliminando en lo posible las diferencias que presentan los diferentes sistemas de legislación nacional; la segunda, desarrollar un grupo de estándares para que las legislaciones domésticas puedan combatir efectivamente al crimen organizado. Con este objetivo, los Estados signatarios se han comprometido específicamente con las siguientes seis acciones:

  1. Penalizar la participación en grupos de crimen organizado, incluyendo corrupción, lavado de dinero y obstrucción de la justicia.
  2. Combatir el lavado de dinero.
  3. Agilizar y ampliar el alcance de la extradición.
  4. Proteger a los testigos que declaren contra el crimen organizado.
  5. Estrechar la cooperación para buscar y procesar a sospechosos.
  6. Fomentar la prevención del crimen organizado en el campo nacional e internacional.

El Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños, entró en vigor el 25 de diciembre de 2003. Por primera vez un instrumento internacional define la trata e insta a los Estados a crear mecanismos para su prevención, legislar internamente para combatirla y capacitar a sus funcionarios para aplicar dicha legislación.

Nueva herramienta para adolescentes: ¿En caso de maltrato qué podemos hacer?

Hacia el final de las charlas que damos en las escuelas sobre trata de personas, les pedimos a los chicos que piensen preguntas sobre lo que se habló. Estas preguntas las escriben de manera anónima en papeles que recogemos y vamos leyendo a la vez que contestamos. A su vez, nos permiten reinterpretar nuestras charlas y capacitaciones sobre la base de los temas que van surgiendo. Las próximas entradas tendrán por objeto reproducir y extender algunas de esas respuestas.

En un post reciente hablamos sobre maltrato específico hacia las mujeres. Hemos mencionado que muchas de las modalidades que adquiere este tipo de maltrato es extensible a otros grupos vulnerables, como pueden ser niños o ancianos, e independientemente de su sexo. Aquí nos referiremos a situaciones de maltrato en general, sin entrar en el caso de las especificidades de cada tipo de maltrato.

En muchos casos, en una situación de maltrato suelen generarse una serie de elementos que la encubren. Esos elementos pueden incluir la amenaza de nuevos y peores maltratos (más violentos o más frecuentes) o la utilización de la humillación como herramienta de presión sobre la presunción de la aceptación de dichos maltratos por el plazo extendido en el tiempo en que se han producido, haga extensivo el maltrato a otros personas cercanas (parientes o afectos). A esto se suma que en muchos casos la situación de maltrato se da en el marco de una situación de marcada dependencia económica (o de otro tipo) por lo que la víctima tiene miedo de “quedarse en la calle” si efectiviza una denuncia.

Por otro lado, en casos de maltrato prolongado es frecuente que la víctima tenga una autoestima personal muy dañada, lo cual también es utilizada por su victimario/a para convencerla de que en caso de hacer una denuncia no será tomada en cuenta por nadie, ya sea porque no se le creerá o porque la persona que reciba la denuncia no llevará adelante ningún tipo de acción.

Muchas veces ese miedo a la falta de respuestas de parte del Estado u otras personas involucradas, así como el temor a posibles represalias posteriores puede resultar paralizante. De aquí la importancia de lograr romper esa barrera de silencio que intenta imponer la persona maltratadora. En la mayoría de los casos, pedir ayuda, y de ser posible ante organismos especializados, es el primer paso hacia la salida efectiva de esa situación.

Es necesario entender que en casos de violencia grave a extrema puede ser necesario el traslado y posterior refugio de la víctima en casas de conocidos (que en lo posible, no debe ser conocido por el victimario) o lugares especialmente destinados a esos fines por el Estado, hasta que el maltratador sea eficazmente excluido del hogar compartido o aquel donde se desarrollen los episodios de violencia.

Es importante mencionar que en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires funciona la línea 137, activa las 24 horas de los 365 días del año, que comunica con la Brigada Móvil de Atención a Víctimas de Violencia Familiar, compuesta por personal policial y profesionales que concurren al domicilio desde la cual se ha hecho el llamado a fin de intervenir frente a una situación de violencia que puede estar desarrollándose o se corra el riego de producirse o repetirse en el corto plazo. Es necesario mencionar también que esta llamada en sí misma no es una denuncia penal contra la persona que lleva adelante el maltrato, sino que los profesionales orientan a la persona respecto de los pasos a seguir si quiere realizar dicha denuncia.

En el caso de maltrato específico por cuestiones de género, existe a nivel nacional la línea 144 que también atiende las 24 horas de los 365 del año y que depende del Consejo Nacional de las Mujeres. Asimismo, en la página web de este organismo, puede encontrarse el siguiente enlace a un listado de Recursos para la atención integral de las mujeres en situación de violencia: http://www.cnm.gov.ar/GNR/GuiaNacionalDeRecursosArgentina.html.

 

Trata de personas. Aportes y desafíos desde la Psicología.

Compartimos este artículo producido en el marco del Proyecto de Investigación “Factores psicológicos y socioculturales facilitadores del delito de trata de personas con fines de explotación sexual en la provincia de corrientes”. El mismo se esta desarrollando en la Universidad de la Cuenca del Plata con el apoyo de ACCT.

Accede en este link: Trata de personas. Aportes y desafíos desde la Psicología.